
Su autor fue Ariwara Narihira (825-880), poeta japonés, príncipe del primer periodo Heian (794-1185).
Era bisnieto del emperador Kammu , quien reinó de 781 a 806.
Los cuentos de Ise que tradicionalmente se le atribuyen, y que ha prologado Jorge Luis Borges en la edición de Hyspamérica, narran legendarias hazañas de amores cortesanos. Son poemas-relatos, característica de la literatura japonesa, y consisten en versos cortos tanka intercalando pasajes en prosa que narran aventuras.
Son 209 poemas tanka, de cinco versos, que en total suman 31 sílabas, distribuidas de la siguiente manera: 5, 7, 5, 7, 7. En ocasiones están agrupados de a dos o tres, y separados por textos breves en prosa. Relatan en total 125 anécdotas. Se usa un estilo elegante, pero en un lenguaje todavía primitivo. Los temas son el amor, la ausencia del ser amado, el desengaño y la alegría del reencuentro.
Ise es un pueblo, y Narihira, según expresa Borges, "es un hedonista en un mundo inocente y pagano, no perturbado aún por el Tao y por la recta observación del óctuple camino del Buddha".
Narihira fue considerado uno de los mayores poetas de la primera antología imperial: Antología de poemas antiguos y modernos (905).
XXXV
Una vez un hombre envió esto a una mujer de la que se había separado, pero sin que en ello tuvieran que ver sus sentimientos:
Puesto que los hilos de nuestras vidas
En apretado nudo
Unidos fueron,
Aunque estemos separados
Nos veremos, creo, todavía.
. . .
Curiosos resultan algunos, con sus juegos de palabras y las explicaciones del traductor:
Ante el temor de una mujer a que el hombre no volviera
El hombre dijo:
Como la marea
Que llega desde el bajío de las cañas,sube
Sin pausa,
Así, mi amor por ti
siempre aumenta.
La mujer respondió:
Oculto cual abra cubierta de cañas
De tu corazón es el amor.
¿Cómo lo podré conocer?
Sólo hincando la pértiga del barquero (1)
Lo podré saber
(1) Para sondear el fondo, el barquero hinca su pértiga a través de la vegetación y los detritus de la marea. la imagen, que puede resultarnos un tanto forzada, se basa en un juego de palabras: sasu significa tanto "hincar (la pértiga)" como "medir"
LXXIII
Una vez un hombre, mientras se paseaba cerca de la casa de una mujer, que él había oído decir que allí habitaba, pero a la que no podía enviar ninguna carta, pensaba:
Sois al igual
Que aquella higuera
Que en la Luna se halla,
Con los ojos se contempla,
Pero no puede tocarse con las manos.
Una leyenda, quizás de origen chino, afirma que hay en la Luna una higuera.
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De nuestra publicación Tanka (I):
TANKAS COMPUESTAS ORIGINALMENTE EN ESPAÑOL
Mario Hernández (Palencia, 1945) dentro de un espíritu de poesía zen, escribe un libro que titula Tankas del mar y de los bosques(Valencia, Pre-Textos 1994) Sus tankas tienen como tema central la naturaleza, y se me antojan más como haikus largos. Su propuesta se ajusta al esquema métrico de la tanka tradicional 5-7-5 / 7-7dividiendo la tanka en sus dos componentes clásicos; uno superior de tres versos y uno inferior de dos.
Brota en silencio
la penumbra primera,
sombra luciente.
Alto el cielo refulge,
breve luna de llamas.
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Brisa del alba
sopla oscura y tranquila
sobre las barcas.
Cabecean las proas
en el agua rizada.
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Aguas surcadas
por el rastro invisible
de los sonidos.
¿Los ahogados reclaman
posesión de este mundo?
Jorge Luis Borges (1982; 467) escribió algunas tankas, en realidad muy pocas. Estos ejemplos son de su obra El oro de los tigres. Como se puede apreciar, su esquema también es totalmente clásico; tanto en la métrica, como en la disposición de las estrofas. A diferencia de Hernández, la temática es más variada y tienen un tono más lírico, más cercano al espíritu original de la tanka.
Alto en la cumbre
Todo el jardín es luna,
Luna de oro.
Más precioso es el roce
De tu boca en la sombra.
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La voz del ave
Que la penumbra esconde
Ha enmudecido.
Andas por tu jardín.
Algo, lo sé, te falta.
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No haber caído,
Como otros de mi sangre,
En la batalla.
Ser en la vana noche
el que cuenta las sílabas
. . .
Hay un sendero
que conoce la impronta
de nuestros pasos
hasta donde desnudo
también, el mar nos cubre
fotografía y tanka: Cecilia










