sábado, 6 de noviembre de 2010

"mi estación"



Bajo la etiqueta Nuestro Camino, publicamos en este blog las vivencias personales y/o experiencias del grupo.
En esta ocasión traigo una entrada desde el espacio de una de las más asiduas visitantes y colaboradoras de Haiga, Maby.
Ella publicó a raiz de nuestra mención a José J. Tablada como introductor del haikú en lengua española, un post sobre la obra del mejicano. Y propuso la creación de haikú, basada en algunos de los poemas breves de Tablada.
Antonio sugirió el nombre colectivo "mi estación" para componer según la estación del año en que nos encontramos, algunos de nosotros hicimos nuestro aporte, y ahora volcamos esa experiencia. Invitamos a todos a sumarse, cada quien en el hemisferio en que halla tendrá una visión particular ..será "mi estación" para cada uno.
Gracias

links:
http://maby-magictree.blogspot.com/2010/11/jose-juan-tablada-el-jarro-de-flores.html
http://maby-magictree.blogspot.com/2010/11/mi-estacion.html

El jardín está lleno de hojas secas;
Nunca vi tantas hojas en sus árboles
Verdes, en primavera.
JJT
....................................

pasa nuestro tren
entre colores nuevos
hacia el estio

no esperes mas
el tiempo de florecer
hora de partir
quedará atras la estación
siempre hemos de volver

anTonio G.G.

El viento cálido
fue empujando las nubes
del viejo invierno

griSelda

soBre las floRes
liBres las mariPoSas
y el cielo aZul

maBy

lluvias de octubre,
pierde la calma el bosque
en la cascada

tan claro el cielo..
las verbenas silvestres
se despertaron

la flor de un yuyo,
anunciando el estío
¡Ninguna es menos!

Cecilia

Mieses maduras
son cabellos al viento
que dora el sol

Myriam

"mi estación"
en cada hemisferio



acoge en calma
la sombra de la encina
mis pensamientos

Cecilia






foto:Manuela - "a la sombra de la encina"
ver link: http://nuestroarteamigos.ning.com/photo/a-la-sombra-de-la-encina?context=latest




En este día
no puedo recordar
cielos de invierno

Myriam









foto: Cecilia "abadía"
ver link:http://nuestroarteamigos.ning.com/photo/abadia-1?context=user

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Rakú

Raku


El raku (樂) es una técnica tradicional oriental de elaboración de cerámica utilitaria. Se cree que es originaria de Corea, sin embargo es en Japón donde ha florecido y encantado a todos los que tienen contacto con ella. Desde finales del siglo XVI el rakú atrajo a los maestros del té, influidos por la filosofía budista zen, quienes sintieron un placer singular en este retorno consciente al directo y primitivo tratamiento de la arcilla. Durante la ceremonia del té los participantes bebían la infusión en vasijas fabricadas por ellos mismos. El kanji (ideograma, equivalente a palabra) raku significa tranquilidad, pero también "diversión" o "felicidad".


Velo no ver no hablar III (Rakú)
 Madalena Lobao Tello

Proceso del Raku

Las piezas se llevan a un horno pequeño a 900 grados centígrados aprox. (Depende del esmalte o lustre utilizado, hay de temperaturas menores y otros para mayores de 1000 grados). Cuando los esmaltes alcanzan su punto de cocimiento se sacan, en estado de incandescencia y se depositan cuidadosamente, con la ayuda de pinzas de hierro, en un recipiente lleno de viruta de madera (también se pueden usar hojas de diario u hojas secas de árbol). El contacto con este medio incendia la viruta, las hojas o el papel y se genera una enorme cantidad de humo que penetra en la pieza y entra a ser parte de ella. Los esmaltes (óxidos) con que han sido pintadas las piezas proporcionan una parte del oxígeno para esta combustión, convirtiéndose (reduciéndose) así en metal puro, lo cual le da la apariencia característica a esta cerámica. Luego de varios minutos, el proceso químico se fija bajando bruscamente la temperatura con agua. Se obtienen al final tonalidades, texturas, matices y colores fascinantes y nunca iguales de una pieza a otra, que pueden ser desde rojos metalizados hasta craquelados, nacarados y tornasoles característicos de esta técnica.

El Raku es, pues, una compleja alquimia donde intervienen los cuatro elementos (tierra, fuego, agua y aire) de la cual resultan piezas únicas, siempre maravillosas.

Como no es nada extraño que en el proceso, siempre manual, se rompa alguna pieza, por sus tensiones internas al colocarlo al calor, o al cambiar de temperatura, el ceramista de Rakú no se aflije por esto, sino recoge la piezas con cuidado y repara la pieza hasta ponerla en condición de utilizarse con sus cicatrices a la vista. Los alfareros antiguos del Japón resaltaban estas cicatrices al soldar con metales preciosos la pieza y en muchos casos le daban más valor a una obra así obtenida.

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Raku

Categorías: Arte de Japón
Técnica cerámica

http://migaleriavirtual.blogspot.com/2010/10/madalena-lobao-tello.html

http://www.artelista.com/obra/7317204638306177-velonovernohablariii.html 

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Dado la comun raiz en la filosofia zen he creido adecuado presentar esta técnica de cerámica japonesa
Descubrí la autora  de la ceramica de la figura en mi búsqueda  de obras visuales y volqué imagen y comentario en migaleriavirtual. luego pensé que era un muy buen tema para Haiga y su gente..
Por ser  el primer post  sobre el tema hago uso de la enciclopedia Wikipedia...
Espero sea de vuestro agrado y quedan invitados/as a incursionar en el tema
Saludos para tod@s

lunes, 1 de noviembre de 2010

el haikú en Occidente (I)


Al lago, al silencio, a la sombra
Todo candor el cisne
Con el cuello interroga ...
J.J. Tablada

El haikú se difunde en la literatura occidental desde principios del siglo XX; primero en Francia, donde Paul L. Chochoud publica en 1905 un libro de poemas y en 1906 un ensayo titulado Los epigramas líricos de Japón; en Inglaterra entre 1908 y 1912 se reunieron varios poetas interesados en el haikú, entre ellos Hilda Doolittle y Ezra Pound, quien llegó a decir que "es mejor presentar una sola imagen en toda la vida que producir obras voluminosas".
En España y América el haikú no resultó una forma extraña, sobretodo por su proximidad con el epigrama, la adivinanza y la seguidilla, que alterna versos de siete y cinco sílabas.
El primer poeta que escribe haikú es el mexicano José Juan Tablada quien visitó Japón en 1900.

En 1919 Tablada publica el libro de haikú Un día…, en 1920 aparece el libro de poesía ideogramática Li-Po y otros poemas y El jarro de flores en 1922. Con estos libros Tablada introduce el haikú en nuestra lengua y rescata la imagen - como lo ha señalado Paz - de las retóricas argumentales al uso, como las del modernismo. En ese sentido, el mexicano se adelanta o participa paralelamente en las innovaciones de la vanguardia y su concomitante sustantivación de la imagen poética. Participa de la estética del fragmento, de lo discontinuo, de lo calidoscópico y prismático. En Un día…, cada haikú va acompañado por un dibujo de su propia mano, articulando poesía e imagen visual - inspirado en las pinturas japonesas - dentro de un mismo plano expresivo.

Veamos algunos ejemplos:

Tierno saúz
casi oro, casi ámbar,
casi luz…

El "casi", que Tablada repite tres veces, sustantiva la ternura, la condición de temprano desarrollo, de estar aún en proceso de algo: haciéndose. Casi nada se dice del árbol, sin embargo, son suficientes esos tres atributos - oro, ámbar, luz - para construir su presencia, una presencia que se impone por sutileza y por transparencia. Hay una sensación de ingravidez en el poema que recuerda ciertas pinturas sumi-e donde lo único que pesa es el vacío, la bruma que todo lo envuelve.

Sin embargo, Tablada no respeta la métrica original de 17 sílabas en casi ninguno de sus haikús, no lo cree necesario, ya que se trata de una recreación del espíritu y no de las formas específicas de la métrica japonesa. De hecho, agrega un elemento también ausente en el haikú japonés: el título:

LA PAJARERA

Distintos cantos a la vez;
la pajarera musical
es una torre de Babel.

Como señala Atsuko Tanabe, se trata de un haikú con temática bíblica que sólo un occidental podría escribir. Además, habrá que agregar que las reiteraciones de palabras - "pajarera" aparece dos veces - como también sucede en el poema del saúz, no están bien vistas en la estética hipercondensada del haikú - y, en general, de todo el arte japonés. Tablada, en ese sentido, sigue siendo un poeta muy "español", a veces demasiado explicativo, como también se ejemplifica con este poema:

PAVO REAL
Pavo real, largo fulgor,
por el gallinero demócrata
pasas como procesión…

El contrapunto humorístico funciona: realeza y democracia encarnan respectivamente en el pavo y en las gallinas. Recordemos que este sesgo humorístico era característico del haikai anterior a Bashoo, pero Tablada le da un giro moderno e indudablemente occidental al género.

MARIPOSA NOCTURNA
Mariposa nocturna
a la niña que lee "María"
tu vuelo pone taciturna…

Aquí se evidencia el elemento temático occidental, concretamente hispanoamericano, al introducir la novela María de Jorge Isaacs como recurso narrativo y, sobre todo, al recurrir a la rima entre el primer y el tercer verso, recurso que en la poesía japonesa se desconoce. Sin embargo, no podemos perder de vista la eficacia del poema en términos de síntesis y de atmósfera: la noche, la niña sola leyendo y la inquietante presencia de la mariposa que, en su cíclico vuelo sobre la luz - que no aparece pero que se intuye entre líneas -, logra despertar un sentimiento de tristeza en la protagonista.
No hay nada más que agregar; como en un clásico haikú importa más lo que no se dice y aquello que la atmósfera logra transmitirnos más allá del lenguaje.

El elemento lúdico, humorístico y de gran frescura poética que caracteriza estos haikús de Tablada, reaparece en el célebre poema Un Mono:

El pequeño mono me mira…
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!

"¿No es cierto que sentimos un escalofrío? - comenta Octavio Paz ante este haikú -. Pues en esos tres versos Tablada ha insinuado la posibilidad de que sea el mono quien se reconoce en nosotros y él - y no el hombre - quien recuerda su pasado." Sin embargo - más allá del escalofrío paciano y de las cargas de insinuación que le atribuye a Tablada -, lo que sentimos - y aquello que nos transmite el poeta- es la frescura ingenua de un encuentro de miradas entre el animal y el hombre, y la juguetona humanización del simio realizada por el poeta al fantasear en ese hipotético olvido. No hay metafísica en Tablada, hay una articulada conjunción de estampas inconexas y también una conciente relación musical con los vocablos. "Un mono" es tal vez el poema más recordable de este autor, no por su escalofriante profundidad y su interrogación sobre la condición humana - como así quiere verlo Paz -, sino por su música y su eficacia sintética que remeda o se homologa con los refranes infantiles.

Esa frescura infantil - esa visual frescura infantil - la encontramos también en el haikú titulado "Sandía":

¡Del verano, roja y fría
carcajada,
rebanada
de sandía!

Varios aspectos separan esta composición del haikú tradicional. En principio, la estructura cuaternaria de la versificación, la cual se justifica por el uso de la rima - como ya señalamos, no utilizada en la poesía japonesa, rica, sin embargo, en aliteraciones y homofonías -, y lo más importante, el desconocimiento de una de las principales reglas del haikú: el ki.

Atsuko Tanabe nos explica la importancia del término:
el ki es una de las reglas que rigen la versificación del haikú o haikai; se llama también kigo (palabra de las estaciones). Son aquellos vocablos correspondientes a cada una de las cuatro estaciones del año, que utilizadas en haikais, automáticamente sirven para insinuar a qué estación se refiere. A veces son nombres de flores, de plantas, de frutas que se cosechan en tal o cual estación, y otras veces, son nombres de insectos, de animales o peces. También los fenómenos de la naturaleza o días festivos relacionados con ceremonias religiosas pueden ser el kigo que explícitamente señala la estación.
Cuando comenta el haikú anteriormente citado, Tanabe señala con acierto esta salida de la norma:
Desgraciadamente, en este haikai, tan ingenioso y tan cercano al auténtico haikai japonés, comete una repetición semántica, un tabú de la técnica. La sandía es el ki del verano, por lo tanto se evitaría el uso de ´verano´. En Japón, al decir ´sandía´, cualquier persona, aunque no sea de alto nivel cultural, inmediatamente pensará en ´rojo´. Además es una costumbre enfriar la sandía metiéndola en una bolsa, y colgándola en el pozo. Alguien que ha experimentado el verano del Japón y que escucha la palabra ´sandía´, instintivamente se le ocurrirán las tres palabras: ´verano´, ´rojo´ y ´fría’.

Esto no demerita el poema de Tablada que, como dijimos, aprehende más el espíritu que la ortodoxia de la forma haikú, sin desestimar las particularidades de nuestra lengua y la inherente musicalidad de la misma.

Fuentes:
José Juan Tablada: un japonista esencial
por Víctor Sosa
en Jornal de Poesía

Bosque de Bambú- Camino del Haikú
El haikú en occidente

jueves, 28 de octubre de 2010

Hokku

* Por David Coomler

Hokku no es haiku, y viceversa.

Muchos todavía se confunden por el descuidado e indiscriminado uso y mezcla de los términos hokku y haiku, tanto en el material impreso como en Internet. ¿Son lo mismo? ¿Son diferentes? Es importante saberlo, porque la supervivencia del hokku depende de entender exactamente lo que es, de manera que no lo confundamos con todas las estrofas similares en lo superficial, que se amparan bajo el término genérico haiku.

Sin entrar en una descripción detallada, podemos decir que hokku es un poema corto que alcanzó verdadera popularidad primeramente cerca del inicio del siglo 16. Sin embargo, para nuestros propósitos, el hokku tal como lo conocemos, comenzó con los escritos de dos personas: Onitsura (1661-1738), que no dejó estudiantes para continuar su trabajo; y Bashô (1644-1694), que sí tuvo seguidores, y por eso se hizo mucho más conocido. Desde la época de Onitsura y Bashô hasta justo antes de la época de Shiki (1867-1902), el tipo de estrofa era conocido como hokku.

El haiku, como se conoce hoy en día, no existió hasta que fue creado por Masaoka Shiki hacia el final del siglo 19.

Debería ser obvio, entonces, que alguien que hable de los “haiku” de Bashô, o los “haiku” de Buson, o Issa, o Gyôdai, o cualquiera de los otros primeros escritores de hokku, está hablando tanto inexacta como anacrónicamente. Ese es un simple hecho que cualquiera puede comprobar.

¿Por qué, entonces, tanta gente persiste en la terminología inexacta y anacrónica, pretendiendo que hokku y haiku son lo mismo? Hay dos simples razones. La primera está en los intereses de las organizaciones de haiku moderno, que han confundido haiku con hokku durante tanto tiempo en sus publicaciones, que sería vergonzoso hacer la corrección. Después de todo, ¡fueron los fundadores de la Haiku Society of America quienes intentaron hacer que el término “hokku” se declarara obsoleto!

La segunda razón es comercial. Escritores letrados que están mejor informados, a veces usan mal “haiku” al referirse a hokku simplemente porque ellos o sus editores, o ambos, quieren vender más copias, y es un sencillo hecho demográfico que más personas han oído hablar de “haiku” que de hokku.

El resultado es la perpetuación de una inexactitud que es conocida por todos al ser un error entre los estudiosos. No existe razón, por lo tanto, para no corregir el problema y usar la terminología precisa. Bashô no escribió haiku, ni ninguno de los otros escritores hasta el final del siglo 19, porque “haiku”, como se conoce hoy en día, simplemente no existió hasta entonces.

Shiki comenzó la confusión de términos casi trescientos años después de Bashô. Fuertemente influenciado por el pensamiento occidental en el arte y la literatura, decidió “reformar” el hokku, al separarlo de sus raíces espirituales y divorciarlo por completo de las estrofas encadenadas, en donde el hokku anteriormente se usaba como estrofa de apertura. Hasta ese momento, el hokku podía aparecer ya sea como estrofa independiente o como la primera de una secuencia de estrofas. Tras Shiki, su nuevo “haiku” —con un nombre elegido específicamente para enviar el hokku al olvido— sólo podía aparecer de forma independiente, porque él no consideraba que la estrofa eslabonada fuera legítima “literatura”.

Las reformas de Shiki dañaron al hokku, pero el resultado pudo no haber sido tan serio si no hubiera habido cada vez más escritores radicales persiguiéndolo, siguiendo su impaciente costumbre de innovación. Tanto en Japón como en Occidente, aparecieron escritores que continuamente remodelaron el nuevo “haiku” a formas que lo llevaron más y más lejos de las pautas y la estética del viejo hokku. Así, con el tiempo, hokku y haiku crecieron cada vez más separados.

Esta tendencia sólo se aceleró por los escritores occidentales, que desde el principio entendieron y percibieron erróneamente el hokku, combinándolo con sus propias nociones sobre la poesía y los poetas. Así que cuando a su vez comenzaron a escribir haiku, confusamente lo presentaron al público como “lo que escribió Bashô”, cuando, por supuesto, no tenía casi nada en común con el hokku de Bashô, salvo la brevedad.

Hoy, de hecho, la tradición del haiku moderno occidental, que virtualmente fue creado en la década de 1960, se ha vuelto tan variada que no es inexacto decir que el haiku hoy en día es todo lo que un escritor individual considere que sea. Si un escritor llama a su poema “haiku”, es haiku. No hay criterios universalmente aceptados que definan al haiku, por lo que en la actualidad, en el idioma inglés, no es más que un término global, un cajón de sastre, para poemas cortos de aproximadamente tres líneas. En realidad, un haiku moderno es a menudo simplemente una estrofa libre.

Esto se contrapone en gran medida con el hokku, que tiene principios muy definidos y patrones estéticos heredados —incluso en inglés y en otros idiomas— de la antigua tradición del hokku, gracias a lo cual puede seguir siendo llamado por el mismo término. El hokku moderno conserva en esencia la estética y los principios del antiguo hokku, mientras que el haiku moderno, es un nuevo tipo de poema con normas muy variables en función de los caprichos de cada escritor.

Esta situación ha resultado en una gran cantidad de ira no siempre bien reprimida, entre los escritores de haiku moderno. Los foros de haiku en la red tienen mala fama por los altercados y sañas. Hay muchas razones para ello. En un formato que permite a cada persona ser su propio árbitro de lo que es o no es “haiku”, es inevitable que haya innumerables desacuerdos y ásperas fricciones entre aquellos que sólo consideran su propia versión de “haiku” superior. Y, por supuesto, casi todos ellos están muy en contra del reavivamiento del antiguo hokku, que pensaban había sido silenciosamente enterrado y olvidado; porque (por alguna razón), encuentran que un poema con una legítima conexión al antiguo hokku, y con claras normas y principios y estética, (de alguna manera) amenaza a su sentido occidental del poeta como vanguardista, revolucionario, intelectual. El resto se lo dejaré a los psicólogos.

Ergo, hoy en día la situación es la siguiente: Existe el hokku antiguo, practicado desde el tiempo de Onitsura y Bashô hasta la época de Shiki. Esta tradición del hokku hoy continúa entre algunos de nosotros que todavía lo practicamos como un poema corto, estacional, basado en lo espiritual, vinculado a la naturaleza; y como una forma de vida. Pero también existe la mucho más conocida y difundida nueva tradición del haiku, que comenzó hacia el final del siglo 19 en Japón, y que se puso en marcha en inglés en la década de 1960 hacia el oeste. El haiku moderno no requiere base espiritual, ni tampoco tiene necesariamente una conexión con la naturaleza o las estaciones. Tampoco tiene necesariamente nada que ver con el estilo de vida de uno, o cómo uno ve el universo y el lugar de los humanos en él.

Cualquiera sea la situación moderna, el hokku y el haiku son hoy dos formas poéticas diferentes que no se deben confundir en el uso académico ni en el uso popular. El Hokku y el haiku están relacionados históricamente —porque el hokku moderno es una continuación del hokku antiguo, y el haiku moderno evolucionó a partir del hokku antiguo—, pero aún así están separados y son distintos en la práctica y en la estética. Y con un movimiento en marcha al haiku moderno para finalmente descartar incluso el nombre de “haiku” —dejando simplemente una forma libre y corta de poesía que se le puede llamar como sea que el escritor desee llamarle—; el hokku más que nunca se aparta de todo eso hoy llamado “haiku”.

Ante esta situación, la existencia hoy en día tanto del viejo hokku basado en la naturaleza y las estaciones, y de la más nueva e innovadora tradición del haiku, depende del individuo; es ella o él quien elije el que prefiera, pero aún así es importante utilizar la terminología adecuada y precisa para cada uno —hokku para unos, y haiku para otros—.

En cuanto a mí, sigo la antigua tradición del hokku, porque me parece no sólo más profunda en comparación con la superficialidad de la mayoría de los haiku de hoy, sino también me parece mucho más satisfactoria en su pureza espiritual, su falta de egoísmo y su íntima conexión con la naturaleza y las estaciones.


¿Qué importa el nombre que le demos?

Siguiendo el pensamiento de lo anterior, ¿qué importa si llamamos a la estrofa que escribimos hokku, o haiku, o incluso de otro modo, mientras sea una buena y apasionada estrofa?

Importa muchísimo. Aparte de la simple cuestión de la exactitud histórica —que requiere el uso del término hokku—, está la cuestión de la definición exacta. Si en una clase de elaboración de pan, el profesor descubre que cada vez que dice “pan”, lo que sus alumnos realmente escuchan es “pizza”, entonces esa va a ser una clase muy desordenada. Descubrí esto por experiencia, cuando recién empezaba a enseñar hokku.

Cada vez que decía: “En el hokku se hace esto…”, lo que muchos de mis alumnos entendían era “En el haiku se hace esto…”, Traían todos su bagaje de lo que sabían del haiku al aprendizaje del hokku, y eso estuvo constantemente obstruyendo el proceso de aprendizaje. Para salir de este dilema, primero tenían que darse cuenta de que hokku y haiku NO es lo mismo, que el hokku tiene principios, patrones, y estética bien definidos, y que el haiku, por el contrario, es un término general para una gran cantidad de tipos de estrofas, con una amplia variedad de patrones y estética —tan amplia, de hecho, que un haiku se ha convertido en prácticamente todo lo que cualquier escritor decide llamar haiku—.

Lo importante en esto era comenzar a deshacer toda la confusión y ofuscación causada por las sociedades y libros de haiku, y por expertos auto-fabricados en la segunda mitad del siglo 20. El primer paso era muy básico —darse cuenta de que uno ha estado engañado—, que Bashô no escribió haiku, ni cualquiera de los otros implicados en el mismo tipo de estrofa, en los más de 200 años que precedieron la introducción del haiku al mundo por Masaoka Shiki, cerca del final del siglo 19.

Me asombró lo sorpresivo que era esto para los entusiastas del haiku, cuando por primera vez comencé a decirlo en público hace años. Al principio, simplemente no me creían, y se preguntaban: “¿Puede ser cierto? ¿Bashô realmente llamaba hokku a sus famosos poemas, y no haiku?” Así es como el público había sido engañado ampliamente por las “autoridades” del haiku escrito en la segunda mitad del siglo 20.

Si Bashô no escribió haiku, sino que claramente llamó hokku a lo que escribió —en el contexto más amplio del haikai—, entonces ¿por qué todos en la comunidad del haiku moderno pretendían que eran de alguna manera sucesores de Bashô, cuando no escribían el tipo de estrofa que él escribió, y ni siquiera lo llamaban por el mismo nombre? Todo se remonta a la confusión masiva impuesta al público en el siglo 20 por los escritores de las sociedades de haiku que decidieron simplemente ignorar el pasado y volver a rehacer el poema de acuerdo con sus propios preconceptos occidentales sobre poetas y poesía.

Pero teniendo en cuenta todo eso, ¿qué pasa con la idea de que no importa como sea llamado un poema, mientras sea un buen y apasionado poema?

Lo que sea una buena estrofa depende de lo que la estrofa esté destinada a ser. Un buen jingle comercial no es probablemente un buen soneto. Un buen soneto no es probablemente una buena cuarteta. Una buena cuarteta no va a ser un buen hokku. Esto es simple lógica, de la misma manera sabemos que una buena pizza no es a la vez un buen pastel. SÍ importa cómo se llama a las cosas, lo cual es por qué el lenguaje es útil y no simplemente confuso.


Y en cualquier caso, el hokku NO es limitante. Si se quiere escribir algo que no se ajusta a las normas y estética del hokku, uno es libre de escribir en cualquier formato de estrofa que se desee, al igual que si se quiere añadir ajo y salsa de tomate y mozzarella a una receta de harina, no se le puede llamar “torta”, pero sin duda se le puede llamar pizza.

En resumen, la mayoría de las quejas que se oyen de los entusiastas del haiku moderno sobre el hokku son simplemente absurdas, que reflejan una falta de lógica básica, una ausencia de pensamiento claro. Llamar al hokku por su verdadero nombre, es históricamente exacto y preciso por definición. Llamarlo “haiku” es históricamente inexacto, engañoso, confuso y anacrónico. La mejor elección es obvia.

Una vez que se dejan de lado tales protestas poco meditadas, se es libre de explorar todo lo que es el hokku, en lugar de deambular en un laberinto de confusión causado por la mezcla de todo lo que no es. Así que este asunto básico de la terminología —llamar las cosas por su nombre— es, como Confucio señaló, de vital importancia. Para escribir hokku debemos conocer todo lo que pertenece al hokku, sin mezclarlo con todo lo que pertenece a otros tipos de poesía, como el haiku. Entonces uno puede dar los primeros pasos para aprender a escribir en la tradición de Bashô, Gyôdai, Taigi, y todos los otros escritores de hokku desde el siglo 17 hasta el final del 19 —y de los escritores de hokku moderno que siguen la tradición hoy en día—.

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David Coomler [Oregon, EE.UU.], desde hace mucho es autor y profesor de hokku. Fue el primero que comenzó a enseñar de forma activa el hokku en Internet, muchos años atrás. Él hace especial hincapié en distinguir el hokku —el antiguo y el nuevo— de su vástago, el haiku moderno. También de especial importancia en su enseñanza es el enfoque a la naturaleza, y el lugar de los seres humanos dentro y como parte de ella, lo que considera muy significativo en el actual período de crisis ambiental. Él mantiene la tradicional conexión del hokku con el cambio de estaciones, aunque con una actualización y simplificación más adecuada al hokku escrito fuera de Japón, en otros idiomas aparte del japonés. Coomler subraya la importancia de la escritura en el contexto del medio natural en que se vive, y que el hokku, en cualquier país e idioma que sea escrito, debería ser una planta nativa creciendo en un suelo nativo.

Su sitio web en inglés es: http://hokku.wordpress.com/














1644-1694

umi kurete
kamo no koe
honoka ni shiroshi

Se oscurece el mar.
Las voces de los patos
son vagamente blancas.


















Masaoka Shiki
1867-1902

Qué distinto el otoño
para mí que voy
para ti que quedas

.

domingo, 24 de octubre de 2010

Rengay

[Estas notas se reproducen con el permiso del autor ]

"Así que vamos a empezar desde el principio.
Rengay se introdujo en la primera sesión de renku (*)de América, en agosto de 1992 en Foster City, California.
El día anterior al evento le mostré a mi amigo Michael Welch la línea de lo que parecía la forma. Él estaba ansioso de probar uno. Yo había estado explorando alternativas de renku.
Yo sabía que quería una forma que fuera capaz de permanecer en el momento como un haikú y con la perspectiva de dos ( o tres) escritores sobre el mismo tema.

El rengay como el haiku confía en la escritura sugerente. Echemos un vistazo a la estructura:

Dos (o tres) escritores participan en la producción de un poema de seis estrofas vinculadas.
El primer escritor comienza con una de tres versos.
Supongo que esto también podría ser llamado el hokku. Entonces éste es seguido por el segundo escritor con una estrofa de dos versos.
Una vez más el primer escritor contribuye con una tercera estrofa de tres versos.
Luego, el segundo escritor escribe una estrofa de tres líneas, seguido por el primer escritor con una estrofa de dos versos.
Nuevamente el segundo escritor hará una estrofa final, de tres versos.

Así, entonces para dos escritores la progresión es la siguiente:


A-3, B-2, A-3, B-3, A-2, B-3

A y B son los esritores
y los números indican la cantidad de versos que escribe cada uno.

Es muy importante tener en cuenta que cada estrofa es en realidad un haikú, de tres versos - tradicional - o de dos, de siete sílabas en este caso, como en un tanka.
Estos dos versos son el "pegamento" que mantiene la unidad del rengay.


El rengay permite explorar un tema o un evento. Son muy eficaces para celebrar una ocasión especial como una boda (**)

Formas de abordar el tema o el tema central de un rengay:

Cada pareja puede sugerir un tema de su interés, como escribir acerca de un cierto tipo de ave o de un color como el azul o cosas que son de color azul. O se puede tomar un paseo o caminata y escribir sobre alguna experiencia para compartir, o simplemente ofrecer a la otra parte versos hasta que uno es aceptable por las dos.


El título puede ser casi el remate para poner el poema de nuevo en su
comienzo. No es hasta que se haya leído todo el poema que pueda entenderse el tema principal desde dos ángulos diferentes y darse un título.

Saludos cordiales, Garry Gay "



(*) Renku ( 連句 , "linked verses" ) forma japonesa de poesía en colaboración entre varios autores.
(**) costumbre muy arraigada en U.S.A.
.......................................



En el siguiente enlace hay un ejemplo ( en inglés)
un rengay por
Cherie Hunter Day y Garry Gay

http://www.brooksbookshaiku.com/ggayweb/ggay52.html





















cropped photograph--
leaving my shadow
on the darkroom floor

from the bottom of the tray
your smile slowly develops

pulling me closer
in front of the camera ...
first date

pinned
on the bulletin board
your snapshot

a roll of negatives .
the brightness of your dark eyes

self-timer
I join you
in the photograph

. . .

Una versión absolutamente libre del poema anterior:

el revelado-
dejo mi sombra en el piso
del cuarto oscuro

desde el fondo de la bandeja
tu sonrisa crece

y en la cámara
me lleva lentamente
al primer momento ..

en el tablero
puedo ver aquel disparo
original

rollo de negativos ..
el brillo de tus ojos oscuros

el temporizador,
me uno a tí
en la fotografía ..



El siguiente Rengay titulado
Hammerhorn Lago
es otro ejemplo, en este caso la descripción de un sitio que está siendo compartido:

una libélula
atrapada en el barro-
lago de montaña

una lagartija al sol
y el nadador de un bote

en la montaña
una nube pequeña
y su reflejo

cañas de pesca
y ondas separadas en el agua
flota un nenúfar

blanquecinas conchas
crujiendo bajo los pies

ahora el viento
amaina, el sonido
de un grillo


Michael Dylan Welch, John Thompson & Garry Gay
fuente:
Brooks Books © 1999 Garry Gay
.

jueves, 21 de octubre de 2010

tanka















fotografía: anoche te soñè
Cecilia
http://nuestroarteamigos.ning.com/photo/anoche-te-sone?context=user


Cuando te sueño
el color de la noche
se nos parece.
Son de carmín los pétalos
que humedece el rocío.

Cecilia
.

martes, 19 de octubre de 2010

post dedicado




Dante Carlini
María Isabel Ferrá
San José de Mayo
R.O. del Uruguay

















Esta fotografía la hice el día 24 de mayo, en la ciudad de Montevideo.



puede caber
en una hoja amarilla
¡ todo el otoño!

Cecilia



Con muchísimo cariño dedico este post a AomaraLuz, que cumple años en la estación dorada.
.