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domingo, 1 de mayo de 2011

Algunos haikus occidentales


Jack Kerouac (Estados Unidos, 1922-1969), fundador de la poesía beat junto a Burruoughs y Ginsberg condensa la ideología beat en su poema Algunos haikus occidentales (1968), 26 haikus exactamente, resume el ethos del movimiento beat en sus dos acepciones, una derivada de beat o golpeado, por alusiones al fracaso en el espacio cotidiano y el otro de beatitud, pues los beat buscaron la paz de las religiones orientales. La paz proviene del entorno, de un momento de iluminación y conocimiento.

Sin embargo este derrotado beat puede leerse como golpeado, pues ante la represión de la autoridad y la censura pudieron defenderse con el ruido. En algunos haikus, Kerouac expresa la sensación de ser uno de los caídos en esa lucha virulenta por la libertad ante la coerción, y en otros haikus lleva la espiritualidad zen a un nivel lúdico, que en este caso es un ejemplo de depuración de su conocida discursividad, por un momento Jack Kerouac llega a separarse del protagonismo autobiográfico y eleva su poesía.

Los lectores que quieran leer esta serie de haikus disponen del siguiente link:

http://www.poeticas.com.ar/biblioteca/Poemas_dispersos/Poemario/algunos_haikus.htm






Sobre la armonía de la naturaleza y la maravilla de la vida escribió este haiku:

“Y el silencioso gato /
sentado junto al poste /
Percibe la luna”

Los gatos para varias tradiciones literarias son criaturas de mucha belleza y espiritualidad. El gato a diferencia del perro, no aúlla ante la luna, la contempla, en una actitud de deleite y calma casi humana. El gato se relaja junto a un poste de luz, para vincular la luz artificial que le brinda descanso a la luz celestial de la luna que le conforta.

viernes, 8 de abril de 2011

Más Haikú en América Latina


Si bien el haiku ha encontrado en América Latina buenos y hasta excelentes traductores, en cambio ha tenido escasos cultores originales. Salvo el ya mencionado Tablada, los otros que se atrevieron con esa pauta lo hicieron muy tímida y esporádicamente. Y aun esos intentos ocurrieron casi exclusivamente en México y cercanías. El mismo Tablada, casi nunca se ciñó a la pauta clásica, aunque debe reconocerse que sus mejores logros los obtuvo cuando no se evadió del 5-7-5, verbigracia:
Trozos de barro,
por la senda en penumbra
saltan los sapos
En Perú, está el caso singular de Arturo Corcuera, que en sus varias veces editado Noé delirante, sin incorporar ningún haiku propiamente dicho, revela una influencia muy bien asimilada, que le conduce a un libro original y chispeante.
En el Río de la Plata, y en general en América del Sur, el haiku ha sido casi ignorado como lectura (no olvidar al argentino Kazuya Sakai, que sin embargo fue en México donde publicó su libro Japón: hacia una nueva literatura, El Colegio de México, 1968) y por supuesto como género a cultivar. Una singular excepción es nada menos que Jorge Luis Borges, que fue un buen conocedor de la poesía japonesa. En 1972 ya había incorporado seis tankas en El oro de los tigres, pero es en La Cifra (1981), libro dedicado a María Kodama, donde incluye 17 haikus originales, no traducciones (curiosamente la cifra 17 se corresponde con el número obligatorio de sílabas del haiku clásico), todos con la estructura fija heredada en Bashö (5-7-5). Hay que señalar que en esos poemas mínimos de última hora hay algunos de notable calidad. A diferencia de Tablada, Borges, cuando elige el haiku, no se aparta ni una sola vez de la norma clásica.

sábado, 26 de febrero de 2011

Dispersos












Anochecer,
un chico destroza el diente de león
con un palo.

Jack Kerouac



fotografía: Cecilia

“El haiku se inventó y desarrolló en Japón a lo largo de centenares de años como un poema de diecisiete sílabas, el cual encierra toda una visión de la vida en tres breves líneas. Un haiku occidental no necesita preocuparse de esas diecisiete sílabas, ya que las lenguas occidentales no pueden adaptarse a la fluida y silábica lengua japonesa. Propongo que el haiku occidental sencillamente diga muchas cosas en tres líneas escasas, en cualquier lenguaje. Por encima de todo, el haiku debe ser muy sencillo y estar libre de cualquier artimaña poética, y crear una pequeña imagen y ser tan ligero y grácil como una pastoral de Vivaldi.”



Con estas palabras –de la introducción de su libro “Poemas dispersos”- nos da Jack Kerouac su concepción del haiku en lengua inglesa, y por extensión en cualquier lengua occidental.

El estadounidense Jack Kerouac (1922-1969) ha pasado a la historia como el escritor más representativo de la Generación Beat. Él y otros como Allan Ginsberg, William Burroughs o Neal Cassady tomaron las carreteras de los EEUU entre los años 50 y 60 en busca de la libertad artística y vital.

Si bien Kerouac es conocido sobre todo por su faceta como novelista –sus novelas “En la carretera” (1957) o “Los vagabundos del Dharma" (1958) retrataron el lado oscuro de la acomodada sociedad norteamericana-, su obra poética es también particularmente interesante. Y de hecho, a él se debe buena parte de la popularidad del haiku en la literatura norteamericana.

Kerouac llegó al haiku a través de sus estudios de budismo, de la mano de su amigo Gary Snaider, un conocido poeta zen. Y de igual manera que revolucionó la novela tradicional con sus ideas sobre la “escritura espontánea”, también cambió la manera de entender el haiku: rechazó de plano la métrica estricta de diecisiete sílabas propia del haiku japonés, pero mantuvo en cambio la brevedad expresiva en tres líneas.

Early morning yellow flowers,
thinking about
the drunkards of Mexico.

Amarillas flores de madrugada,
pensando
en los borrachos de México.


No telegram today
only more leaves
fell.

No hay telegramas hoy
sólo más hojas
que caen.


Nightfall,
boy smashing dandelions
with a stick.

Anochecer,
un chico destroza el diente de león
con un palo.

Siguiendo de nuevo las palabras de Keroauc, “un verdadero haiku debe ser tan sencillo como unas gachas, y aún así mostrarte completamente la realidad”. El haiku permitía a Kerouac mantener esa espontaneidad buscada –vital para él- mediante la imagen descrita pero también sugerida. Veámoslo.

Evening coming.
The office girl
unloosing her scarf.

Cae la tarde.
La chica de la oficina
se desata la bufanda.

Éste es un haiku sencillísimo, que nos describe una escena diaria en la rutina de una joven. Quizá ha terminado el trabajo y vuelve a casa, o quizá tiene una cita, o quizá va de compras, o quizá… Me sugiere tantísimas cosas.

In the sun
the butterfly wings
Like a church window

En el sol
las alas de la mariposa.
Como la vidriera de una iglesia.

En este caso se presenta una imagen que se me antoja hermosa. Establece un vínculo entre la belleza de la naturaleza y la belleza del arte, e insinúa cómo éste se inspira en aquella.



Para concluir este breve recorrido por la obra de Jack Kerouac quisiera hacer una observación sobre el carácter universal que el haiku ha tomado en el último siglo. Sobre cómo se ha convertido con su sencillez en un puente capaz de unir culturas y tiempos y literaturas muy lejanas entre sí.

En mi caso el haiku me ha permitido adentrarme en la obra de un escritor que me era totalmente desconocido, y descubrir toda una época y el estilo de vida (o mejor dicho, way of life) que llevaba aparejado.

And the quiet cat
sitting by the post
Perceives the moon

Y el gato inmóvil
sentado junto al poste
se percata de la luna.


The bottoms of my shoes
are clean
from walking in the rain.

Las suelas de mis zapatos
están limpias
de caminar bajo la lluvia.




NOTA. Las traducciones de los haikus mostrados en el artículo son mías, directamente del inglés y más o menos libres. Desde luego distan mucho de ser las de un profesional, pero espero haber conseguido transmitir al lector la esencia de los haikus de Jack Kerouac.
Autor: Osvid
http://haiku.bitacoras.com/archivos/2005/09/22/haiku-en-la-ruta-66


jueves, 24 de febrero de 2011

Como escribir un haiku: o el arte de bailar en un centímetro cuadrado - 5ta.y última parte


















Alegrías
Tristezas también
Los yuyos crecen abundantes

Santoka

(Traducción de Carlos Fleitas)




Continuación

XIII
Son muchas las recomendaciones que poetas y eruditos han dado, como claves para escribir un haiku. Enumerarlas todas sería abrumar al lector de tal modo, que lo dejaría no sólo confundido, sino con la impresión de que escribir un haiku es más difícil que escalar el Everest. De allí que he realizado una selección que como toda elección es arbitraria y evita el hecho de que si reunimos todas las claves dadas por los estudiosos, encontraríamos que finalmente, todos terminan refutándose unos a otros, lo que nos haría concluir que el Universo es una gigantesta tautología...Para evitar tal escándalo, trataré de encontrar el común denominador de todas ellas. Y en este caso, recurriré nuevamente a la metáfora culinaria, que es amiga y bienhechora, pues un recetario es, de algún modo, una cuestión de medida...


Ciertas sugerencias para escribir haiku tradicional de acuerdo a su moderna reformulación en Occidente.


centrarse en "lo que está sucediendo en este momento y en este lugar" (Basho)
utilizar el lenguaje común y directo
evitar el uso de la metáfora u otros artificios retóricos
concisión en el uso del lenguaje
tener en cuenta que el mismo es maleable y por ende una fuente de creatividad e innovación
evitar en lo posible el uso de adjetivos y adverbios
sugerir más que explicar
concluir cada línea siguiendo las pausas naturales del habla
lograr una adecuada fluencia entre ellas
observar con atención receptiva la naturaleza y la vida cotidiana
sensibilidad al entorno natural (que incluye el humano) y a sus manifestaciones
evitar la autoreferencia directa mediante el uso del pronombre personal, salvo que esté integrada plenamente a la escena del haiku
utilizar imágenes sencillas que no sean artificiales o sofisticadas y de buena pregnancia.
evitar la racionalización, la abstracción y la moralización
dejar inacabado (en el sentido que le da Octavio Paz), es decir, abierto en lo posible, el haiku, de tal modo que posibilite la recreación de un significado por parte del lector
atenerse a las reglas al comenzar la tarea de aprender a escribir haiku
no hacer reglas de "clisés" ni "clisés" de las reglas
tener la libertad de modificar las reglas con osadía y talento, manteniendo la calidad poética del haiku, una vez que se las domina
En caso de afiliar a la escuela antigua y tradicional, hacer uso del kigo. Y de no utilizar el esquema de 17 sílabas, mantener la concisión. Un recurso para disminuir el número de sílabas es la utilización apropiada, en nuestra lengua, de la sinalefa.


XIV
El haiku es en apariencia sumamente fácil de componer, sobre todo cuando el poeta no se atiene al esquema de 17 sílabas y al uso del kigo. Pero en esta aparente sencillez está su debilidad. Pues cuando la composición de un haiku no guarda ningún requisito formal, ni calidad poética, se convierte en otra cosa: mal gusto. Pues aún la inspiración, sin la debida técnica, es sólo mala gramática. De allí que al comenzar a escribir haiku, es conveniente ser muy estricto y autoexigente, respetando un conjunto de reglas cualesquiera que éstas sean. Comenzar con las clásicas, es recorrer el mismo camino que recorrieron aquellos que han hecho del haiku un instrumento poético expresivo del mayor logro artístico. La forma puede parecer al principio limitante y artificiosa, pero una vez que se la domina es un elemento ordenador inigualable, a partir del cual la máxima libertad es posible.

Daisetz Suzuki, el magistral expositor del Zen, decía que la máxima espontaneidad se logra luego de haber practicado la máxima disciplina. Y como hemos señalado, la lengua y tradición poética íbero-americana, se prestan como ninguna al esquema formal del haiku japonés tradicional.

Fue Matsuo Basho el que escribió: "Aprende las reglas y luego olvídalas". Todos los grandes maestros, han infringido una o más reglas en muchísimas oportunidades, pero lo han hecho luego de un largo ejercitarse en los principios básicos del arte de componer haiku. Por ello a la hora de comenzar a escribir, es buena práctica tenerlas presente y ejercitarse en ellas. Poco a poco vendrá la libertad creativa que no conoce de reglas, sino que las utiliza a manera de pista de despege para volar sin límites.
Glenn Gould el músico y pensador canadiense, decía que cuando queremos aprender un arte cualesquiera, debemos comenzar imitando a los grandes creadores. Luego vendrá la voz y el estilo propio. Personalmente, creo que es un desafío único, pues escribir un haiku, es el arte de bailar en un centímetro cuadrado...

.................................

Octavio Paz y Eikichi Hayashiya: Matsuo Basho Sendas de Oku, Breve Biblioteca de Respuesta Barral Editores Barcelona 1970
Ryu Yotsuya History of Haiku
Serge Tome:Japon et japonaiseries
Haruo Shirane:Beyond the Haiku Moment
Octavio Paz:Tres momentos de la literatura japonesa
*Antonio Cabezas: "Manyoshu y cantos populares españoles"

por Carlos Fleitas.

sábado, 19 de febrero de 2011

Como escribir un haiku: o el arte de bailar en un centímetro cuadrado - 4ta.parte

De un trabajo elaborado por Carlos Fleitas

Continuación

VIII

Otro aspecto referente al haiku, es si es conveniente utilizar signos de puntuación y mayúsculas. La tendencia actual en el haiku escrito en inglés es prescindir de hacerlo. Ello se debe a que, por una parte, el haiku tradicional en japonés está escrito en pictogramas que no llevan signo alguno de puntuación ni mayúscula. Por otra parte, en el siglo XX muchos poetas modernistas, llegaron a desechar el uso de los mismos, influídos por las nuevas tendencias estéticas como es el caso de E.E. Cummings. A su vez los haijin de habla inglesa, consideran que introducir la mayúscula y el signo de puntuación es, de alguna manera, cerrar el haiku a la posibilidad de la interpretación imaginativa por parte del lector. Esto se debe a que el uso de la coma por ejemplo, produce una pausa y el punto un cierre. Y el uso de la mayúscula, destacaría una palabra en particular, cuando a juicio de estos haijin, el haiku debe ser homogéneo en su presentación y no poner énfasis en algún vocablo específico, para dotarlo -de este modo- de la levedad que es su característica. En el haiku escrito en español actualmente, muchos haijin han optado por el signo de puntuación y/o el empleo de la mayúscula. Para finalizar es necesario destacar que en general un haiku no lleva título, pues se considera que todo debe estar encerrado en el haiku en sí, siempre siguiendo la tendencia de no destacar ninguno de sus elementos.

IX
También se ha señalado, cuando se emprende la tarea de aprender a escribir haiku, que tradicionalmente los sentimientos y emociones, no son mencionados directamente en el poema. Si se lo hace, se los describe a través de otros elementos, como ser un color, un momento del ciclo de las estaciones., i.e ciruelo en flor, hojas marchitas y asi. En cuanto al manejo del tiempo, en general el haiku, o mejor dicho, la escena que éste plantea, se desarrolla en el presente y es elaborada poéticamente. Es allí donde el poeta se ubica, por lo que es difícil que incluya elementos referidos al pasado o al futuro. Es más, se ha insistido, que el haiku describe una experiencia de "lo que está sucediendo en este momento y en este lugar" como enseñaba Matsuo Basho y que esa es la captación fecunda de la realidad que nos brinda. Una captación súbita, que encierra una profunda lección y que sólo puede ser aprehendida en forma intuitiva, más allá del razonamiento. El haiku es una invitación a descubrir la vida misma, con los arabescos que traza a su paso por doquier. En este sentido, nada queda al margen de la mirada del poeta. Ni siquiera los detalles de un evento, paisaje o manifestación. En este sentido haiku es el arte de lo pequeño. Pues como dice el proverbio taoista: "Quien ve lo pequeño posee entendimiento."

X
Pero todo tiene su contraparte, pues en un famoso artículo, el Prof. Haruo Shirane da por tierra una serie de ideas respecto a como se percibe en Occidente al haiku tradicional japonés. Nos dice que el haiku occidental se basa en ciertos supuestos: a) en la observación directa y la propia experiencia personal; b) que excluye la metáfora; c) que se refiere a la naturaleza; d) que trata con hechos y no con la imaginación; e) que se refiere sólo al presente (aquí y ahora). A continuación demuestra que estos cánones, no son válidos en el haiku japonés y con ejemplos tomados principalmente de Basho y Buson, observa que en éste estas reglas nunca han sido válidas. Según Shirane el ku tradicional tiene dos ejes, uno horizontal que lo ubica en el presente, y uno vertical que lo ubica en el pasado (asociaciones con la historia, culturales, con poemas clásicos, etc.) Y resalta el hecho de que en el lector japonés la resonancia del segundo de los ejes, es muy intensa, pues se trata de significaciones que han pasado de generación en generación durante cientos de años. Aún el kigo, tendría resonancias especialísimas en Japón que no tiene en Occidente.
Shirane en su convincente exposición muestra como la metáfora, el símil y la analogía, se encuentran sutil y profundamente encerradas en muchos haiku clásicos. Y considera que las mismas, son la precondición del nivel de profundidad que pueda alcanzar un haiku. A la vez, es sumamente agudo en su consideración acerca del supuesto de que el haiku se refiere a hechos y no a cierta ficción. El ejemplo mas contundente que brinda es el de un ku de Buson, que se refiere a la muerte de su esposa. Pero lo cierto es que su esposa lo sobrevivió muchos años! Para resumir: el Prof. Shirane llega a la conclusión de que el haiku tradicional japonés no se puede implantar en Occidente sin más pues corresponde a una Cultura y estética radicalmente diferente como lo es la japonesa. Afirma que lo que en realidad sucedió, es que luego de que Japón se abriera a Occidente durante la Era Meiji en el siglo XIX, el realismo literario europeo, influyó en la literatura japonesa, que a su vez lo reexporto a Occidente. Es decir aquello que consideramos como haiku en Occidente y que tiene los supuestos mencionados, es el reflejo de nosotros mismos en el espejo!

XI
Hay algo que defina y diferencie al haiku de otras formas y géneros poéticos? ¿Cual es su esencia, el núcleo de su identidad? ¿Que es esa misteriosa y evanescente esencia que los poetas llaman "el espíritu del haiku"? La respuesta la dieron una serie de eruditos japoneses, del siglo XVIII y en particular uno de ellos Motori Noorinaga. Estos estudiosos, se propusieron el objetivo de encontrar que es lo que subyace a todas las expresiones artísticas del Japón y que le dan una especificidad única a las mismas. Noorinaga fue quien acuñó el concepto contenido en la expresión "mono-no-aware", que significa en este contexto sensitividad o sensibilidad por las cosas, en el más amplio sentido del término. Para el erudito, lo que define el carácter japonés y por ende su Cultura, es su modo peculiarísimo de percibir la realidad y relacionarse con ella. Y concluye que este rasgo distintivo es la capacidad de experimentar el mundo natural y de los objetos en forma inmediata, sin la necesidad de intermediación ninguna. Esto lleva a que los japoneses -según Noorinaga- puedan entender el mundo exterior y sus objetos, identificándose directamente con los mismos, en una suerte de empatía directa, que lleva a la comprensión de la esencia de la realidad.

XII
Más cerca de nosotros, Octavio Paz en su prólogo a "Sendas de Oku" de Matsuo Basho, sitúa como elemento esencial de la cultura japonesa su sensibilidad. Y aclara que este modo de sentir no se reduce al sentimiento ni a la sensación, sino que representa un estado intermedio entre ella y el pensamiento . Y esa peculiar *sensibilidad* ese *sentir* estaría expresado por la palabra que usan los japoneses para referirse a él: kokoro, de difícil traducción según el escritor. Y siguiendo al poeta Juan José Tablada considera que en este término se unen dos sentidos el afectivo e intelectual, pero sin quedar indiferenciados, pues ese *sentir* esa *sensibilidad* es un perpetuo vaivén entre el pensamiento y la sensación.
Pero el Arte Japonés no sólo se reduce a un sentir, a una sensibilidad, aclara Paz. Hay dos claves más: su indeterminación, y su "voluntario inacabamiento". En cuanto a la primera, cita a Donald Keene que señala el primer rasgo como fundamental, y pone como ejemplo un haiku de Matsuo Basho. Y muestra como es finalmente el lector, el que escoge y decide uno de los múltiples sentidos que ofrece el poema, sin que su elección pueda ser meramemente arbitraria. Es una invitación a la participación, a la que el poeta, convoca al lector. Invitación a que sea él, el que clausure un posible sentido. Para que rehaga su significado una y otra vez, sin coagular el mismo en una única posibilidad. Indeterminación. Un arte que es como un abanico. Tan pronto lo desplegamos, nos enseña su multiplicidad estética y sus significaciones intelectuales...
¿Y en cuanto a la otra clave que el escritor mexicano llama "voluntario inacabamiento"? Se trata ante todo, de la conciencia de la "fragilidad y precariedad de la existencia", que nos revela de modo lúcido y pleno, esos "instantes entre la vida y la muerte" . Parecería entonces que de acuerdo a Paz, el arte japonés renunciase a un acabamiento, a una plenitud y clausura, para dejar siempre abierta la inclusión del observador. Inclusión que es participación sí, pero mensaje profundo y aleccionante.En cuanto al haiku especificamente, Basho consideraba que la característica predominate de sus "hokku" era que los mismos debían ser inacabados, ya que el mismo era el comienzo de un diálogo entre poeta y lector, quedando librado a este último el completarlo. En el caso del haikai, el hokku era el poema inicial que iba a ser completado por otros poetas en los siguientes versos ligados, llegando a presentarse como una secuencia pregunta-respuesta o poema-respuesta-poema-respuesta, y así. Es decir, en el origen mismo del haiku se encuentra este "voluntario inacabamiento" del que habla Paz.
Es obvio que la culturas occidentales, como en el caso de la ibero-americana, tienen raíces sumamente diferentes de la japonesa. Pero encuentro que la esencia del haiku, es universal, por lo tanto susceptible de adaptarse a las variaciones culturales de otros pueblos que no sea el japonés. Como hemos visto, el eje sobre el cual gira es lo que Noorinaga y Paz llaman sensibilidad o sensitividad ante la vida en sus múltiples manifestaciones. Es a partir de allí, donde comienza la labor del poeta. Impregnarse de esa característica del arte y la cultura japonesa, es el primer paso a plasmar en el poema, lo que se ha llamado 'el espíritu del haiku', ese elemento tan evanescente a la conceptuación y que es la esencia de éste género poético. Por mi parte, me atrevería a definir la misma, diciendo que el haiku es descubrir lo extraordinario en lo ordinario de la vida cotidiana.

Cont ...















fotografía: Fiammeta
Luna llena febrero, viernes 18


la luna llena
vagando toda la noche
en el estanque

Basho
.

martes, 15 de febrero de 2011

Como escribir un haiku: o el arte de bailar en un centímetro cuadrado - 3ra.parte














"Un viejo estanque;
se zambulle una rana,
ruido de agua."
--Matsuo Basho


continuación

V
Otro elemento a tener en cuenta a la hora de escribir un haiku, es la regla que desalienta el uso de la metáfora, de las figuras de la retórica y del pronombre personal. Posiblemente esto se deba, a que en el haiku antiguo, la personalidad, el "ego" del poeta, se esfuma para dar paso a una completa absorción con un evento de la naturaleza. Y que el haiku se refiere a "lo que es" y no a un elemento interpretativo introducido por el poeta, como sería el caso de la metáfora al estilo occidental o de otros artificios retóricos. Una posible explicación para comprender el alcance de esta regla, es tener en cuenta, que el haiku japonés nace en un entorno fuertemente influído por el budismo, donde la realidad es algo que no es susceptible de atributo o comparación alguna. Es lo que es. Esidad, como dicen los budistas. Pues el budismo hace más hincapié en la contemplación que en el pensamiento, en la captación de lo que es, sin la distorsión que éste pueda introducir. Y a partir de allí, se puede extraer lo que llamabamos una lección sin palabras, de lo que está más allá de la mente con sus distorsiones, ilusiones y percepciones erróneas. Es de destacar la decisiva influencia del Zen en los haijin estadounidenses. Esto se debe a la difusión del mismo fundamentalmente por la influencia de la obra de Daisetz Suzuki, Alan Watts, Tomas Cleary y muchos otros. Es interesantísmo destacar que Octavio Paz,señala que a partir del periodo Muromachi (1333-16000)la cultura japonesa "se impregna de Zen". Paz enfatiza la importancia de la influencia del Zen en la poesía y el estilo de vida de Basho. En su artículo "Tres momentos de la literatura japonesa" Paz afirma: Haiku is "satori". También llama la atención al hecho de que Basho era discípulo de un monje Zen llamado Buccho. Este modo de considerar al haiku ha adquirido mucha popularidad entre los haijin occidentales, en lo que a mi entender es un cierto modo de reacción a la literatura occidental en sus excesos respeto al uso de la metáfora, el símil, la analogía, así como a el "ego" del poeta que ocupa muchas veces, el eje de la poesía. De todos modos la influencia del budismo en el haiku es objeto de debate, pero no hay duda que ha influido no sólo en Basho, Buson, Issa y Shiki sino también en el haiku occidental, aunque en este caso en forma al menos indirecta y tangencial.
En Occidente, la exclusión del uso de la metáfora y el pronombre personal es muy respetada por gran cantidad de haijin, hasta el punto de que se considera que el uso de las mismas, descalifica a una poesía como haiku. No puedo encontrar un ejemplo más perfecto que el de un haiku de Yosha Buson:

"ante el crisantemo blanco las tijeras dudan un momento".

Aquí queda desplazada sobre las tijeras un sentimiento del poeta, pero dada la maravillosa maestría técnica de Buson, ni siquiera es percibido como un sentimiento proveniente de persona, de "ego" alguno. Pero es de hacer notar que Serge Tome, luego de un profundo análisis ha comprobado que en la actualidad en el Japón, el uso del pronombre personal Yo en los haiku, es mucho más elevado que en el pasado y mucho mayor que en el de los haiku contemporáneos en Occidente. Tome afirma que hemos creado una imagen de la cultura japonesa (en este caso el haiku) que luego es proyectada sobre la misma y que por ende, no es la verdadera esencia de lo japonés.

VI
Otra razón que limita el uso de la metáfora como el de la analogía, es que, como veremos más adelante, el haiku en su misma esencia es inacabado, dejando a la imaginación del lector establecer nexos entre los elementos de la escena o evento que describe. La metáfora es de algún modo un nexo entre dos elementos y no dejaría espacio para la construcción de un vínculo entre ambos por parte del lector. Si decimos "la luna es una perla", estamos comparando la luna por una parte con una perla por otro. El vínculo entre ambas lo representa algo en común: el blanco. De este modo presentamos al lector una escena totalmente resuelta, sin lugar para que el lector recree un sentido. Esta regla, es justo decirlo, muchas veces no es seguida aún por los grandes maestros del haiku japonés, pues ocasionalmente utilizan la metáfora y la alusión a sí mismos en forma sutil y natural, de tal modo que quedan absorbidos por el poema en sí. En la actualidad, como hemos visto, el haiku se ha diversificado de tal modo, que cada una de las escuelas tiene sus propias características y reglas que distan mucho de la antigua y tradicional, tanto en Occidente como en Japón. Es así que el uso de la metáfora y la analogía es considerado perfectamente válido por muchos, como es el caso de uno de sus pioneros: el poeta japonés Kakio Tomizawa (1902-1962), quien comenzó a utilizar la metáfora, la analogía y la abstracción en sus haiku, influido por la poesía occidental, en particular por los simbolistas. Influenciados por él, los poetas jóvenes iniciaron el movimiento "Shinko Haiku" (nuevo y joven haiku), y a la vez rechazaron el uso del kigo.(4) En cuanto al uso del pronombre personal, es decir, marcar la presencia del poeta en el haiku, o bien de otros en el mismo, si bien la regla general, es eludirlo, tampoco supone una prohibición absoluta. En este sentido, la referencia en primera persona se utiliza, siempre y cuando el poeta esté incluido en el evento que es tema del haiku como parte de él y no como un observador que divide la escena en un adentro y afuera. Muchos haiku considerados paradigmas del género, incluyen al poeta o hacen referencia al segundo y tercer pronombre personal, pero siempre dentro de un esfumado cuidadoso que no centra en el ser humano la escena, sino que lo incluye como una parte de la misma.

VII
El haiku es en su núcleo último una escena y ésta una combinación de imágenes. Como tal se puede volver muy compleja según como se elabore la relación entre las mismas. El tan conocido haiku de Basho:

"Un viejo estanque;
se zambulle una rana,
ruido de agua"

presenta una combinación de dos elementos y un tercero como efecto de la interconexión de ellos en el presente. Se origina asi una nueva gestalt que resulta de la combinación de varias imágenes para dar lugar a un escena única y sintetizadora. La habilidad del haijin para lograrlo, es lo que, unido a su inspiración y profundidad poética, dará lugar a un haiku del más alto logro en cuanto a recortar y expresar un sentido nuevo a hechos aparentemente simples y cotidianos. El haiku de alguna manera es esa cuarta dimensión de la realidad que siempre el ser humano ha buscado en el mundo. Y si el haijin logra plasmarla renueva nuestra conciencia cotidiana que se amplia para dar cabida a otra visión del Universo en el que habitamos. Muchos han insistido en que el verdadero haiku es aquel que produce "satori", es decir el "despertar" de la conciencia búdica. Algo así como un súbito relámpago que ilumina por primera vez aquello que la mente humana ha desatendido, omitido o distorsionado.


Es ésta la tercera publicación del material aportado por Julie para Haiga.
Es parte de un trabajo elaborado por Carlos Fleitas que iremos dando a conocer en su totalidad. Gracias.

Carlos Fleitas es escritor y vive en Uruguay. Escribe haiku en Ingles y en su idioma natal, el Español. Fleitas es Director de la sección en Español, de la organización World Haiku Club, donde es co-moderador del correspondente grupo de discussion y co-editor de la correspondente revista, seccion en Español. Para conocer mejor el escritor, visite su site en: http://www.conectate.com.uy/~carlosfleitas


lunes, 14 de febrero de 2011

Como escribir un haiku: o el arte de bailar en un centímetro cuadrado - cont.


Blanco rocío.
Cada pùa en la zarza
tiene una gota.

Yosa Buson







De una publicación de Carlos Fleitas
Parte II

II
En la actualidad, el haiku antiguo y tradicional japonés, ha sufrido profundas transformaciones después de haber emigrado a Occidente y de que su práctica se ha generalizado. El poeta occidental contemporáneo, nace en culturas donde a partir del siglo XIX el verso libre, desprendido de las estrictas reglas métricas de la poesía de siglos anteriores, se enseñorea solitario. De allí que escribir haiku con el patrón silábico de 17 sílabas, suponga no sólo una disciplina ardua sino también una regla restrictiva para la mentalidad actual, algo así como un lecho de Procusto que limita la voz de la inspiración. Es por ello, que los haiku con el esquema silábico tradicional sean más la excepción que la regla. Pero como hemos visto, en el caso del castellano, no hay impedimentos estructurales que lo impidan. La única regla a tener en cuenta al escribir haiku sin un esquema silábico predeterminado (haiku libre), es que guarde la debida técnica, fundamentalmente la brevedad y la prosodia del idioma. La inspiración en este caso no es suficiente, pues como decía García Lorca:"Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios o del demonio, también es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo".

III
El tema del kigo o palabra referente a la estación en el haiku tradicional, supone un mayor obstáculo al comenzar a escribir haiku. En un primer momento nos parece algo arbitrario tener que delimitar temáticamente el poema. En realidad, aún en el haiku japonés no es un elemento indispensable, aunque si tradicional. La idea de la naturaleza en el entorno cultural de Oriente es totalmente diferente de la de Occidente. Debido a la influencia del budismo y del taoismo principalmente, el poeta japonés tiene una concepción diferente de su significado y dimensión. El hombre no es algo separado de la naturaleza y ésta a la vez no es algo extraño y que discurre en forma paralela u oponiéndose al existir humano. Para Occidente la naturaleza ha sido algo a conquistar, mientras que para el Este algo que encierra las más profundas enseñanzas. La contemplación y no la acción es la meta de estos poetas. De ella surgirá una lección sin palabras, que el poeta luego plasmará -esta vez mediante el lenguaje escrito- en su haiku. La insistencia de los que proclaman la inclusión del kigo en un haiku, obra pues en este sentido, en particular después de los logros poéticos de Basho, Issa, Buson y Shiki. Pero también la emigración a Occidente a diversificado la temática del haiku. Es común encontrar temas urbanos, expresión poética de sentimientos, temas eróticos, humorísticos y a veces una franca autoreferencia a través del uso del pronombre de primera persona.
A la vez muchos haiku contemporáneos, presentan innovaciones múltiples en su estilo y forma. Son aquellos que pertenecen al shintai-haiku (haiku nuevo-estilo) y son compuestos por poetas tanto del Japón como de Occidente. Algunos recurren a la repetición de palabras, onomatopeyas, eventualmente exclamaciones y así. Actualmente el haiku se escribe en 25 lenguas (algunos afirman que en 70), que representan corrientes culturales diferentes en sus fundamentos. Es lógico entonces, que junto a la escuela tradicional, nuevas escuelas y estilos surgan con gran vigor y diversidad. Y es del caso destacar, que el kigo variará según la cultura y región geográfica en la que el haijin (poeta de haiku) se encuentre. Pero es necesario enfatizar, que actualmente el uso del kigo y del esquema de 17 sílabas no definen ni son esenciales a la hora de componer un haiku. Extraordinarios poemas han sido escrito sin seguir las reglas tradicionales tanto en Japón como en Occidente. Es de destacar en particular, al poeta japonés Ippekiro Nakatsuka(1887-1946) que inició la escuela del llamado "Haiku Libre" es decir un haiku que no se atenía al esquema de 17 sílabas y del uso del kigo, movimiento que ha tenido una extraordinaria expansión y aceptación por parte de los haijin de todo el mundo. Nakatsuka promovió el haiku libre, a partir de su convicción de que había que introducir en el haiku el lenguaje común, sin recurrir al lenguaje elevado del haiku tradicional. Al hacerlo observó que necesariamente debía romper con el esquema de 5 y 7 sílabas, pues en el lenguaje hablado, la estructura silábica utiliza predominantemente 6 u 8 en su idioma.(1) En resumen: podríamos trazar una clara linea divisoria entre el haiku tradicional y el haiku no-tradicional. La diferencia está básicamente en el uso del kigo y del esquema silábico en el primero y las múliples variaciones que presenta el segundo, donde uno o los dos requisitos antes mencionados faltan.

IV
Es necesario enfatizar que en el haiku tradicional, la escenificación de la naturaleza no es tan limitante y monótona como podría parecer al principio. Dentro de la propia escuela tradicional surgieron diversas corrientes que ampliaron y enriquecieron el haiku hasta grados impensados. Es así que uno de sus renovadores Shiki (1867-1902), considerado el cuarto gran maestro junto a Basho, Issa y Buson, introdujo la técnica llamada "shasei" es decir "bosquejar". Shiki luego de una profunda revisión crítica de los haiku de sus antecesores, consideró que los haiku de Basho muchas veces era más explicatorios que poéticos. Llegó así a la conclusión de que el más importante maestro del haiku había sido Yosa Buson, que también fué un extraordinario artista plástico. Shiki a través de su técnica de "shasei" intentó producir haiku de fuerte contenido plástico, sin introducir ningún elemento narrativo, explicativo o similar. Junto a sus colaboradores fundó la revista "Hototogisu" (una variedad de pájaro cucú) que dió lugar a una extraordinaria renovación y reverdecimiento del haiku tradicional. Es así que muchos de los poetas nucleados en esta publicación, utilizaron una técnica sumamente novedosa. Crearon haiku donde se da una esmerada combinación entre figura y fondo distante. Por ejemplo: una mariposa pasa volando sobre el fondo distante de un valle, o una hoja que cae sobre el fondo de montañas. Estos haiku resultaron sumamente innovadores en su construcción y contenido, creando un efecto especial por la afinada superposición de estos dos elementos. Es de destacar que en este círculo, las mujeres tuvieron un lugar muy destacado en la revista, aportando su talento como haijin. Es el caso de Kanajo Hasegawa (1887-1969), Midorijo Abe (1886-1980), e Hisajo Sugita (1890-1946).(1) En la actualidad, la mujer haijin tiene un preponderante rol en la comunidad Haiku internacional.


(1) Ryu Yotsuya History of Haiku

Cont ...







Entre otras poetas femeninas, Hisajo Sugita demostró tener talento explorando nuevas posibilidades.

Una de las características de los poetas de Taisho Hototogisu es la técnica para crear una pseudo-perspectiva combinando la visión distante y el primer plano.



Hisajo Sugita (~ 1890-1946)





Rocío en una hoja del taro.
Las montañas rectifican
sus sombras.

Dakotsu Iida

Profundidad del valle
¡Cómo está alta una mariposa pasa!

Sekitei Hara

Componen el haikus como sigue:

“Las sombras de las montañas” (visión distante)

+ “rocío en una hoja del taro” (primer plano)

“Profundidad del valle” (visión distante)

+ “una mariposa” (primer plano)

Pienso que, en estos haikus, los ojos del poeta están centrados en la visión distante.

Se propusieron presentar la imagen imponente de las montañas o del valle profundo.

Los primeros planos tales como “rocío en una hoja; piezas secundarias del juego del taro” y “de una mariposa” adornan las visiones distantes, haciendo armonías hermosas como las flores decorativas delante de un altar.

Pero en el haiku de Hisajo, cuando coexisten la visión distante y el primero plano, hay intentos de que cada elemento gane reconocimiento por sí mismo, uno nunca sirve de soporte para el otro.

Aire fresco de otoño.
Llegan las flores del hydrangea
al País de Shinano.


En este haiku, se combinan Shinano (viejo nombre de la prefectura de Pagano; indicando un área extensa como visión distante) y el hydrangea en primer plano.

Shinano es un nombre que evoca la historia y los hydrangeas que ahora están en plena floración; estos dos elementos afirman su autonomía, como en un drama con dos protagonistas.

Los haikus de Hisajo dan la impresión de que están compuestos de luz y de luz, no de claridad y de la oscuridad. Obligando a una lectura atenta de todos sus detalles.

fuente:
http://jaikus.wordpress.com/

.

sábado, 12 de febrero de 2011

Como escribir un haiku: o el arte de bailar en un centímetro cuadrado
















autor: Juan Carlos Durilén
Córdoba Capital, Argentina





De una publicación de Carlos Fleitas
(parte I)

Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida, todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos... escribía Antonio Machado. Y de esto se trata el haiku, la justa medida en la poesía. Pincelada antes que retrato definitivo, se mueve en estrechos márgenes, donde el poeta se acerca más a la maestría de un cocinero que a la de un ingeniero, pues es la cenestesia de la mano la que determina la exacta cantidad de ingredientes que deciden la calidad de un plato. De allí que debemos comenzar por una desilusión antes que por una exaltación: el arte de escribir haiku no puede ser enseñado, sólo puede ser aprendido. A pesar de ello, seguiré el consejo de Oscar Wilde, quien decía que la mejor manera de resistir una tentación es ceder a ella, por ende cedo ante el impulso de realizar algunos comentarios -naderías- sobre este difícil oficio de escribir haiku.

Introducción
El haiku es una forma y género poético que va a surgir en el Japón en el siglo XVII, debido a la inspiración de Matsuo Basho. El término utilizado actualmente para referirse a él (haiku) es introducido en el siglo XIX por Shiki, considerado el más encumbrado maestro moderno y el revitalizador del género. En tiempos de Basho, una forma poética era la que se enseñoreaba frente a todas las demás: el haikai-no-renga. La misma era una creación colectiva en la que un poeta completaba un poema introductorio de otro poeta y así sucesivamente, llegando a composiciones de gran extensión. El poema introductorio se llamaba hokku (que significa poema inicial) y tenía una métrica de 17 sílabas. Lo seguía uno de 14 sílabas, que se continuaba con otro de 17 sílabas y así. El hokku tenía otro requisito: incluir una palabra que describiese la estación (kigo) p.ej: nieve, crisantemo, cerezo en flor, etc... Basho participó en estas formas colectivas de creación (renga), pero independizó el poema inicial (hokku) y le dio un nuevo destino. Pues el haikai-no-renga había derivado hacia una modo poético donde, según aclara Octavio Paz, se daba más importancia al efecto de las palabras que al significado profundo, con una desmedida inclinación por la imagen brillante e ingeniosa y el retruécano. Basho, desligará el hokku de 17 sílabas de las cadenas del haikai y le conferirá una autonomía sin precedentes. El hokku en manos de Basho cobrará una hondura y expresividad inimitables. Mantendrá el esquema métrico de 17 sílabas y el kigo, pero se convertirá en el instrumento de una honda experiencia espiritual para el poeta. A partir de él, el nuevo género poético será llevado a extraordinarios logros por maestros como Issa y Buson. Pero corresponderá a Shiki en el siglo XIX, dar nuevos ímpetus al mismo, al sacarlo de una cierta decadencia en que había caído. Shiki revitalizará el esquema métrico de 17 sílabas con kigo obligado.

I
Escribir haiku, es un orientalismo imposible? Pues quien comienza a escribir haiku en español se hace además de ésta, otras dos preguntas: ¿es posible transplantar a la mentalidad ibero-americana y a su lengua, un género poético nacido en el entorno cultural del Japón del siglo XVII tan ajeno e inaccesible a nuestras culturas? Y, es posible mantener el esquema métrico 5-7-5 y el kigo o palabra de la estación? La respuesta a las dos preguntas es sorprendentemente, sí. Y más sorprendente es, que de todas las lenguas y culturas, el español es la que está más cerca desde el punto de vista poético y linguístico al Japón del haiku, que cualquier otra. Antonio Cabezas en un magistral artículo, retoma el notable descubrimiento de Arthur Waley, el erudito inglés que fue uno de los primeros occidentales en traducir a una lengua occidental, la antigua poesía china y japonesa. Waley encontró un marcado paralelismo entre los poemas de la primera compilación de poesía japonesa, el Manyoshu (Colección de las Diez Mil Hojas -760 DC-), y las coplas populares del sur de España. Y agrega el erudito español que "de los nueve idiomas modernos más difundidos el español es, después del italiano, el que más se parece al japonés en fonética y longitud de vocablos y frases"* Y Cabezas, luego de proseguir su esmerado análisis de las semejanzas linguisticas, poéticas y estéticas del Manyoshu con la poesía popular española, concluye:"los antiguos japoneses, se parecían más a los españoles actuales que a sus propios biztataranientos"*. Conclusión que, en mi caso, haría extensiva a los pueblos iberoamericanos. Pero esto no es todo. En la poesía española hay una forma y género llamado 'seguidilla' que tiene el mismo patrón silábico del haiku. La diferencia es que se agrupa en estrofas de cuatro y siete versos y que siempre guarda una rima asonante. La seguidilla simple consiste en 4 versos con un esquema silábico 7-5a'-7-5a' con rima asonante en a'. La compuesta, en 7 versos con esquema silábico: 7-5a'-7-5a'-5b'-7-5b' con rima asonante en a' y b'. Se observa que los tres últimos versos tienen un esquema 5-7-5 como el del jaiku. Es decir, el esquema silábico del haiku se aviene perfectamente a las características formales y rítmicas de la lengua castellana.

Cont.



Hacia Roma caminan
dos peregrinos,
a que los case el Papa
porque son primos.

Seguidilla arromanzada
Federico García Lorca. Los peregrinos


Gracias Julie por el material enviado, amiga.
Me parece muy interesante, para compartir.


Sólo el Amor
puede salvar al mundo
de su hastío.
J.S.

viernes, 28 de enero de 2011

Haikus libres




















y resumen de un artículo ya publicado: Haikus libres


Grupo de Neopoesía siglo XXI
Debate Haikús libres
a cargo de Dante Carlini


No se trata de una occidentalización del género japones, porque en Japón existen corrientes literarias, escuelas, que ya practican y difunden una nueva manera de haiku, no tan apegada a la tradicional. En lo personal he tratado de seguir las formas clásicas, la pauta silábica de 5,7 y 5, su verso sin rima y su mensaje al hombre y su relación con la naturaleza, pero también se me ha soltado la pluma y he encontrado en este estilo una forma de mensaje para otros temas, para otro tipo de expresión, dirigida de una forma libre y no tan ceñida a las sílabas, se encuentra en el haiku una voz poética breve, contundente y sencilla.
La propuesta es lograr en este estilo, despojarnos de sus antiguas formas; no limitarnos tan estrictamente a la métrica establecida y permitirnos, si así lo queremos, el uso de rima entre sus versos y la libertad de expresión temática.

"No sigan las huellas de los antiguos busquen lo que ellos buscaron"
(Basho 1644-1694)

jueves, 16 de diciembre de 2010

en Clave de Haiku (en Occidente..)


El haikú en lengua castellana, por Luis Andrade S.

Me permití realizar una metáfrasis de una traducción castellana del libro Haikús de las cuatro estaciones, de Bashō, en versión digital, prologado por Francisco F. Villalba (Madrid, 1983), compuesto por 181 haikús cuya temática central es la naturaleza. Para ello tomé los textos de la traducción propuesta y me propuse recrearlos (mediante el uso de la elipsis y el hipérbaton) en la forma establecida. Esta operación me permitió comprender que en la traducción se cumple: “A mayor forma menor contenido y viceversa”. Me explico: no todos los haikús pueden ser llevados a la forma 5, 7, 5, sin perder algo de su sentido o contenido, y aunque no en pocos casos sea posible elevar la traducción formal a mayor nivel poético, existen otros haikús excepcionalmente intraducibles e inconvertibles a la forma.

Tomando prestada mi casa
de los insectos, me dormí.

Tomé prestada
mi casa de los insectos
y me dormí.



------------------------


Mi sombrero, cubierto
con ipomeas.

Voy por la senda
mi sombrero cubierto
con ipomeas.

ver:
http://www.letralia.com/transletralia/haikus/01.htm



En Occidente ..

Puedo escribir los haikú más raros esta noche
Cristina Perez (telefenoticias.com.ar):

De Borges es el primer haiku que escuché recitado por una compañera de un taller de literatura sobre Shakespeare dictado en el Malba. Nunca lo olvidé. Recuerdo hasta la forma en que Cristina Ansorer lo pronunció:

‘Lejos un trino. (5 sílabas)
El ruiseñor no sabe (7 sílabas)
que te consuela’ (5 sílabas)
Jorge Luis Borges


Claro que entonces yo no imaginaba los extraños efectos que podía tener el sólo ejercicio de buscar las palabras adecuadas, de componer las sílabas y de tallar el significado de tan breve poema. Una vez que se ha escrito un haiku la mente queda musicalizada como solfeando sílabas. Es como resolver un dilema que invita a resolver otro en forma inmediata. Y más. Uno no tiene idea de por qué se le ocurre tal o cuál frase en vez de otra. Ahí el haiku ‘para armar’ se convierte en un artefacto casi psicoanalítico sobre algo que queremos decir y no sabemos. Allí surge la técnica intuitiva, pero también el deseo de refinar el estilo.


Haikus libres

No se tratara de una occidentalización del género japones, porque en Japón existen corrientes literarias, escuelas, que ya practican y difunden una nueva manera de haiku, no tan apegada a la tradicional. En lo personal he tratado de seguir las formas clásicas, la pauta silábica de 5,7 y 5, su verso sin rima y su mensaje al hombre y su relación con la naturaleza, pero también se me ha soltado la pluma y he encontrado en este estilo una forma de mensaje para otros temas, para otro tipo de expresión, dirigida de una forma libre y no tan ceñida a las sílabas, se encuentra en el haiku una voz poética breve, contundente y sencilla.
La propuesta es lograr en este estilo, despojarnos de sus antiguas formas; no limitarnos tan estrictamente a la métrica establecida y permitirnos, si así lo queremos, el uso de rima entre sus versos y la libertad de expresión temática.

"No sigan las huellas de los antiguos busquen lo que ellos buscaron"
(Basho 1644-1694)



Un abrazo para todos!

Dante Carlini Rodriguez
Grupo de Neopoesía siglo XXI


LA GUERRA

Será un juego
El fuego de la guerra
O parte del ego

Del ego del hombre
Que la guerra lo aterra
Pero lo juega


DECR AA


Gracias Dante !

lunes, 22 de noviembre de 2010

El haikú en Occidente (II)
















Paris, 1912


La restauración Meiji de 1868 no sólo supuso la apertura de Japón a las influencias occidentales; también constituyó un punto de partida en el interés de los propios países europeos por la cultura japonesa, pues el flujo de información hasta entonces había sido mínimo.
En lo que al haiku se refiere, Henderson lo explicó así: "La forma del haiku es singularmente japonesa, pero creo con la mayor firmeza que tiene características que trascienden las barreras del lenguaje y la nacionalidad, y que la hacen apta para ocupar un lugar especial entre las formas de poesía occidental".


Haiku en inglés:

Las primeras influencias las encontramos en el poeta inglés B. H. Chamberlain; pero debemos al grupo de los imaginistas, creado alrededor de 1910 por varios poetas ingleses y americanos, el primer intento serio de asimilar en occidente la filosofía del haiku. Este grupo, en su afán de romper con la poesía inglesa de entonces, orientó su búsqueda hacia una simplificación de la expresión. Anhelaban, en definitiva, una poesía más objetiva, sin grandes elaboraciones intelectuales.

El camino llevaba directamente a la poesía japonesa clásica y, en especial, al
propio haiku. Del grupo imaginista destacan los nombres de Ezra Pound, americano
y cofundador del grupo, y Amy Lovell, poetisa también americana que se unió algo más tarde. También pertenecieron nombres ilustres como D. H. Lawrence o el irlandés James Joyce. En todos ellos encontramos poesías próximas en la forma (y algo menos en la temática) al haiku clásico japonés, aunque nunca llegaron realmente a escribir haiku.


Desde el impulso de los imaginistas, incontables poetas han escrito haiku en lengua inglesa. En Inglaterra, muy tardíamente, lo han cultivado con acierto Fred Schofield, Colin Blundell o David Cobb (pertenecientes todos ellos a la British Haiku Society, fundada en 1990), si bien la adopción del género fue, a partir de 1950, especialmente entusiasta en Estados Unidos (también algo más
tarde en Canadá), con estudios teóricos de referencia obligada como los de Henderson y Blyth, en un proceso que culminaría en 1968 cuando un grupo de veinte literatos funda la Haiku Society of America (en 1977 se funda Haiku Canada). Desde entonces hasta hoy se han multiplicado en norteamérica las asociaciones, revistas y publicaciones electrónicas que versan exclusivamente
sobre el haiku. A lo largo del siglo XX han destacado, entre otros, norteamericanos como James Hackett, Jack Kerouac, Elisabeth Lamb, el propio Henderson o el japonés-americano Kenneth Yasuda (Shôson).

Ezra Pound

Ernest Hemingway escribió de Pound: «Siempre daba la impresión de estar a punto de ir a otro sitio. Tiene el temperamento de un toro de lidia de don Eduardo Miura. Si alguien despliega un capote o le ofrece una muleta, embiste». Y añade Hemingway: «Pound es un hombre alto, de barba pelirroja, con un extraño corte de pelo y muy tímido… y no piensa que haya venido a este mundo a sufrir».

En esos años publica sus más importantes poemas, se casa, también traduce y, junto a otros poetas y artistas plásticos, crea movimientos de vanguardia como el Imaginismo o el Vorticismo.

Todos los poemas de esa época, más algunos inéditos y bastantes de sus peculiares, brillantes e influyentes versiones, paráfrasis y adaptaciones de los poetas provenzales, chinos, griegos y romanos, que convulsionaron la poesía anglosajona, quedan recogidos en Personae. Uno de ellos es el famosísimo, «En una estación del metro» -perteneciente al libro Lustra, 1913-1915-.


El poema dice:

«La aparición de esos rostros entre la multitud;
pétalos sobre una rama negra, húmeda»,

y ha quedado como una muestra especialmente conseguida en un idioma occidental de esa forma poética japonesa tan condensada y perfecta, el haiku.
Pound pone de manifiesto sus intentos -a veces, como ésta, tan logrados- de trasladar al inglés la concisión y calidad visual de una lengua ideográfica, como el japonés. Defiende, además y sobre todo, los placeres de los sentidos, por mucho que los placeres de la literatura no sean del mismo orden que los de los sentidos. Pero es que, para Pound, la literatura no es una cosa mental: la poesía se compone para ser leída en voz alta.

".. años atrás, tres en París, me levanté de un "metro" tren de La Concordia, y vi de pronto un rostro hermoso, y luego otro y otro, y luego la belleza de un niño frente a una mujer y luego otra mujer hermosa, y he intentado todo el día para encontrar palabras para lo que eso había significado para mí, y yo no podía encontrar palabras que me parecieran dignas, o hermosas como esa emoción repentina. ... Y esa noche, cuando me fui a casa a lo largo del Raynouard Bvd, todavía estaba pensando, y me encontré, de repente, con la expresión. No quiero decir que he encontrado las palabras, pero llegó una ecuación ..., no en el discurso, un poco en el color.
Fue precisamente eso - un "patrón", o casi un patrón, si por "patrón" se quiere decir algo con una "repetición" en si mismo.
No quiero decir que yo no estaba familiarizado con las historias de educación infantil sobre los colores que son como tonos en la música. Si intentas tomar notas de forma permanente se corresponden con determinados colores, es como la vinculación estrecha del significado de los símbolos.
Esa noche, en el Raynouard Bvd, me di cuenta muy claramente que si yo fuera un pintor, si tenía, a menudo, ese tipo de emoción, o incluso si tuviera la energía para las pinturas y los pinceles , podría encontrar una nueva escuela de pintura, una pintura que habla sólo por los acuerdos de color .."

. . .

Comentario de MAURICIO ROSENMANN TAUB


EN UNA ESTACIÓN DEL METRO

"La aparición de esos rostros en la muchedumbre;
pétalos de una negra, húmeda rama."

Pound dio cuenta de los aspectos que motivaron la escritura de este poema que le tomó casi dos años terminar y que tuvo por lo menos tres versiones, una siempre más breve que la anterior, y sobre el que reflexiona: Me atrevería a decir que carece de sentido a menos que uno haya sido arrastrado dentro de una cierta vena de pensamiento. En un poema de esta clase, uno trata de registrar el instante preciso cuando algo exterior y objetivo se transforma en sí mismo, o cuando expele de sí mismo algo interior y subjetivo.

. . .

Haiku en francés:

Desde muy temprano, los poetas franceses abordan la nueva forma poética con interés. Es curioso el hecho de que el vocablo haikai haya prevalecido en el gusto francés hasta hace muy poco por encima del más moderno haiku. Ya en 1905 encontramos una pequeña colección de haikai a cargo del poeta P. L. Couchoud. Son también reseñables las contribuciones de Julien Vocance desde la primera guerra mundial y, a lo largo del siglo, de escritores como Robert Davezies, Serge Brindeau o Jacques Ferlay. En la actualidad se escribe haiku prolíficamente en Francia, Quebec y, en general, toda la comunidad francófona.

Haiku en portugués:

En Portugal encontramos la figura de Camilo Pessanha, que introduce la forma a principios de siglo desde su fascinación por la cultura oriental. Sin embargo es en Brasil donde el haiku se cultiva con más interés, a partir de los pioneros Afrãnio Peixoto y Guilherme de Almeida. Este último propone una novedosa forma para el haiku en la que deben rimar las sílabas finales del primer verso y del tercero, así como la segunda y la última sílaba del segundo verso.

Haiku en español:

Llegados a este punto, nos remitiremos directamente a un país:
México, cuna de la mayor parte de los grandes autores de haiku en español durante el siglo pasado, y a un autor: José Juan Tablada, cuya grandeza como poeta encuentra en sus queridos "poemas sintéticos" -como él mismo los llamó- un personalísimo vehículo de expresión. Por lo demás, aunque los autores hispanohablantes se incorporan algo más tardíamente que sus homólogos ingleses o franceses al estudio y composición del haiku, a lo largo del siglo XX se
producirán en nuestra lengua aportaciones poéticas muy valiosas dentro del género.

Sobre José Juan Tablada trata íntegramente la entrada:
. El haikú en Occidente (I)
enlace
http://haigahaikai.blogspot.com/2010/11/el-haiku-en-occidente-i.html

Otros autores mexicanos: Tras Tablada aparecen algunos poetas muy significativos como Rafael Lozano -quizá el menos influído por aquél-, José Ruben Romero, Francisco Monterde, José María González de Mendoza -español nacido en Sevilla pero emigrado a México muy pronto-, José Frías o Elías Nandino. En estos autores, especialmente en el caso de Romero, advertimos la sustitución de los paisajes gratos y vivos del haiku japonés por la rudeza y el colorido intenso de
la propia tierra mexicana, amén de la introducción de temas completamente ajenos a la tradición japonesa como el cristianismo o la tauromaquia; con todo ello, podemos decir que el género cobra autenticidad mexicana.
Mención aparte merece la figura de Octavio Paz, gran teorizador hispánico del haiku y autor él mismo de algunas valiosas muestras. Paz ha sido pionero en la traducción de haiku clásicos a nuestro idioma y ha contribuído apreciablemente a divulgar el género en el ámbito iberoamericano.


Otras aportaciones desde el español: La influencia del haiku ha ido creciendo conforme avanzaba el siglo XX. En España deja su primer rastro en autores como Juan Ramón Jiménez o, muy especialmente, Antonio Machado -de los pioneros, posiblemente aquel que mejor indagó en la misma esencia que intentaron captar los autores japoneses-, y es asimilado por los grandes poetas del 27: Federico García Lorca, Rafael Alberti o Luis Cernuda, si bien algunos de ellos nunca llegaron a componer haiku propiamente dichos. Debemos al matrimonio formado por Juan José Domenchina y Ernestina de Champourcin otras valiosas muestras del género.

Cabe destacar, en Argentina, las primeras aproximaciones de Álvaro Yunque y Jorge Luis Borges y, más tardíamente, de muchos otros poetas como Carlos Spinedi, María Santamarina, Eduardo González Lanuza o Pilar Alberdi, así como las obras de otros escritores latinoamericanos como el ecuatoriano Jorge Carrera Andrade o el uruguayo Mario Benedetti.
Terminaremos mencionando a estudiosos como la puertorriqueña Gloria Ceide-Echevarría, los españoles Fernando Rodríguez-Izquierdo y Antonio Cabezas o los argentinos Samuel Wolpin y Osvaldo Svanascini, los cuales, además del ya mencionado Octavio Paz, a veces con estudios teóricos, a veces con traducciones literarias originales del japonés, han llenado un largo vacío en nuestra lengua y nos han acercado en los últimos tiempos no sólo al género poético que nos ocupa sino a la literatura japonesa en su conjunto, a su fascinante historia y, sobre todo, a la extraordinaria sensibilidad de sus autores.

Material de consulta:

Luis Corrales Vasco, 2001
La radicalidad poética de Ezra Pound,2007
Sol Negro, sitio oficial de MAURICIO ROSENMANN TAUB

Gracias Myriam ! por la traducción de las palabras de Ezra Pound
.

lunes, 1 de noviembre de 2010

el haikú en Occidente (I)


Al lago, al silencio, a la sombra
Todo candor el cisne
Con el cuello interroga ...
J.J. Tablada

El haikú se difunde en la literatura occidental desde principios del siglo XX; primero en Francia, donde Paul L. Chochoud publica en 1905 un libro de poemas y en 1906 un ensayo titulado Los epigramas líricos de Japón; en Inglaterra entre 1908 y 1912 se reunieron varios poetas interesados en el haikú, entre ellos Hilda Doolittle y Ezra Pound, quien llegó a decir que "es mejor presentar una sola imagen en toda la vida que producir obras voluminosas".
En España y América el haikú no resultó una forma extraña, sobretodo por su proximidad con el epigrama, la adivinanza y la seguidilla, que alterna versos de siete y cinco sílabas.
El primer poeta que escribe haikú es el mexicano José Juan Tablada quien visitó Japón en 1900.

En 1919 Tablada publica el libro de haikú Un día…, en 1920 aparece el libro de poesía ideogramática Li-Po y otros poemas y El jarro de flores en 1922. Con estos libros Tablada introduce el haikú en nuestra lengua y rescata la imagen - como lo ha señalado Paz - de las retóricas argumentales al uso, como las del modernismo. En ese sentido, el mexicano se adelanta o participa paralelamente en las innovaciones de la vanguardia y su concomitante sustantivación de la imagen poética. Participa de la estética del fragmento, de lo discontinuo, de lo calidoscópico y prismático. En Un día…, cada haikú va acompañado por un dibujo de su propia mano, articulando poesía e imagen visual - inspirado en las pinturas japonesas - dentro de un mismo plano expresivo.

Veamos algunos ejemplos:

Tierno saúz
casi oro, casi ámbar,
casi luz…

El "casi", que Tablada repite tres veces, sustantiva la ternura, la condición de temprano desarrollo, de estar aún en proceso de algo: haciéndose. Casi nada se dice del árbol, sin embargo, son suficientes esos tres atributos - oro, ámbar, luz - para construir su presencia, una presencia que se impone por sutileza y por transparencia. Hay una sensación de ingravidez en el poema que recuerda ciertas pinturas sumi-e donde lo único que pesa es el vacío, la bruma que todo lo envuelve.

Sin embargo, Tablada no respeta la métrica original de 17 sílabas en casi ninguno de sus haikús, no lo cree necesario, ya que se trata de una recreación del espíritu y no de las formas específicas de la métrica japonesa. De hecho, agrega un elemento también ausente en el haikú japonés: el título:

LA PAJARERA

Distintos cantos a la vez;
la pajarera musical
es una torre de Babel.

Como señala Atsuko Tanabe, se trata de un haikú con temática bíblica que sólo un occidental podría escribir. Además, habrá que agregar que las reiteraciones de palabras - "pajarera" aparece dos veces - como también sucede en el poema del saúz, no están bien vistas en la estética hipercondensada del haikú - y, en general, de todo el arte japonés. Tablada, en ese sentido, sigue siendo un poeta muy "español", a veces demasiado explicativo, como también se ejemplifica con este poema:

PAVO REAL
Pavo real, largo fulgor,
por el gallinero demócrata
pasas como procesión…

El contrapunto humorístico funciona: realeza y democracia encarnan respectivamente en el pavo y en las gallinas. Recordemos que este sesgo humorístico era característico del haikai anterior a Bashoo, pero Tablada le da un giro moderno e indudablemente occidental al género.

MARIPOSA NOCTURNA
Mariposa nocturna
a la niña que lee "María"
tu vuelo pone taciturna…

Aquí se evidencia el elemento temático occidental, concretamente hispanoamericano, al introducir la novela María de Jorge Isaacs como recurso narrativo y, sobre todo, al recurrir a la rima entre el primer y el tercer verso, recurso que en la poesía japonesa se desconoce. Sin embargo, no podemos perder de vista la eficacia del poema en términos de síntesis y de atmósfera: la noche, la niña sola leyendo y la inquietante presencia de la mariposa que, en su cíclico vuelo sobre la luz - que no aparece pero que se intuye entre líneas -, logra despertar un sentimiento de tristeza en la protagonista.
No hay nada más que agregar; como en un clásico haikú importa más lo que no se dice y aquello que la atmósfera logra transmitirnos más allá del lenguaje.

El elemento lúdico, humorístico y de gran frescura poética que caracteriza estos haikús de Tablada, reaparece en el célebre poema Un Mono:

El pequeño mono me mira…
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!

"¿No es cierto que sentimos un escalofrío? - comenta Octavio Paz ante este haikú -. Pues en esos tres versos Tablada ha insinuado la posibilidad de que sea el mono quien se reconoce en nosotros y él - y no el hombre - quien recuerda su pasado." Sin embargo - más allá del escalofrío paciano y de las cargas de insinuación que le atribuye a Tablada -, lo que sentimos - y aquello que nos transmite el poeta- es la frescura ingenua de un encuentro de miradas entre el animal y el hombre, y la juguetona humanización del simio realizada por el poeta al fantasear en ese hipotético olvido. No hay metafísica en Tablada, hay una articulada conjunción de estampas inconexas y también una conciente relación musical con los vocablos. "Un mono" es tal vez el poema más recordable de este autor, no por su escalofriante profundidad y su interrogación sobre la condición humana - como así quiere verlo Paz -, sino por su música y su eficacia sintética que remeda o se homologa con los refranes infantiles.

Esa frescura infantil - esa visual frescura infantil - la encontramos también en el haikú titulado "Sandía":

¡Del verano, roja y fría
carcajada,
rebanada
de sandía!

Varios aspectos separan esta composición del haikú tradicional. En principio, la estructura cuaternaria de la versificación, la cual se justifica por el uso de la rima - como ya señalamos, no utilizada en la poesía japonesa, rica, sin embargo, en aliteraciones y homofonías -, y lo más importante, el desconocimiento de una de las principales reglas del haikú: el ki.

Atsuko Tanabe nos explica la importancia del término:
el ki es una de las reglas que rigen la versificación del haikú o haikai; se llama también kigo (palabra de las estaciones). Son aquellos vocablos correspondientes a cada una de las cuatro estaciones del año, que utilizadas en haikais, automáticamente sirven para insinuar a qué estación se refiere. A veces son nombres de flores, de plantas, de frutas que se cosechan en tal o cual estación, y otras veces, son nombres de insectos, de animales o peces. También los fenómenos de la naturaleza o días festivos relacionados con ceremonias religiosas pueden ser el kigo que explícitamente señala la estación.
Cuando comenta el haikú anteriormente citado, Tanabe señala con acierto esta salida de la norma:
Desgraciadamente, en este haikai, tan ingenioso y tan cercano al auténtico haikai japonés, comete una repetición semántica, un tabú de la técnica. La sandía es el ki del verano, por lo tanto se evitaría el uso de ´verano´. En Japón, al decir ´sandía´, cualquier persona, aunque no sea de alto nivel cultural, inmediatamente pensará en ´rojo´. Además es una costumbre enfriar la sandía metiéndola en una bolsa, y colgándola en el pozo. Alguien que ha experimentado el verano del Japón y que escucha la palabra ´sandía´, instintivamente se le ocurrirán las tres palabras: ´verano´, ´rojo´ y ´fría’.

Esto no demerita el poema de Tablada que, como dijimos, aprehende más el espíritu que la ortodoxia de la forma haikú, sin desestimar las particularidades de nuestra lengua y la inherente musicalidad de la misma.

Fuentes:
José Juan Tablada: un japonista esencial
por Víctor Sosa
en Jornal de Poesía

Bosque de Bambú- Camino del Haikú
El haikú en occidente

jueves, 28 de octubre de 2010

Hokku

* Por David Coomler

Hokku no es haiku, y viceversa.

Muchos todavía se confunden por el descuidado e indiscriminado uso y mezcla de los términos hokku y haiku, tanto en el material impreso como en Internet. ¿Son lo mismo? ¿Son diferentes? Es importante saberlo, porque la supervivencia del hokku depende de entender exactamente lo que es, de manera que no lo confundamos con todas las estrofas similares en lo superficial, que se amparan bajo el término genérico haiku.

Sin entrar en una descripción detallada, podemos decir que hokku es un poema corto que alcanzó verdadera popularidad primeramente cerca del inicio del siglo 16. Sin embargo, para nuestros propósitos, el hokku tal como lo conocemos, comenzó con los escritos de dos personas: Onitsura (1661-1738), que no dejó estudiantes para continuar su trabajo; y Bashô (1644-1694), que sí tuvo seguidores, y por eso se hizo mucho más conocido. Desde la época de Onitsura y Bashô hasta justo antes de la época de Shiki (1867-1902), el tipo de estrofa era conocido como hokku.

El haiku, como se conoce hoy en día, no existió hasta que fue creado por Masaoka Shiki hacia el final del siglo 19.

Debería ser obvio, entonces, que alguien que hable de los “haiku” de Bashô, o los “haiku” de Buson, o Issa, o Gyôdai, o cualquiera de los otros primeros escritores de hokku, está hablando tanto inexacta como anacrónicamente. Ese es un simple hecho que cualquiera puede comprobar.

¿Por qué, entonces, tanta gente persiste en la terminología inexacta y anacrónica, pretendiendo que hokku y haiku son lo mismo? Hay dos simples razones. La primera está en los intereses de las organizaciones de haiku moderno, que han confundido haiku con hokku durante tanto tiempo en sus publicaciones, que sería vergonzoso hacer la corrección. Después de todo, ¡fueron los fundadores de la Haiku Society of America quienes intentaron hacer que el término “hokku” se declarara obsoleto!

La segunda razón es comercial. Escritores letrados que están mejor informados, a veces usan mal “haiku” al referirse a hokku simplemente porque ellos o sus editores, o ambos, quieren vender más copias, y es un sencillo hecho demográfico que más personas han oído hablar de “haiku” que de hokku.

El resultado es la perpetuación de una inexactitud que es conocida por todos al ser un error entre los estudiosos. No existe razón, por lo tanto, para no corregir el problema y usar la terminología precisa. Bashô no escribió haiku, ni ninguno de los otros escritores hasta el final del siglo 19, porque “haiku”, como se conoce hoy en día, simplemente no existió hasta entonces.

Shiki comenzó la confusión de términos casi trescientos años después de Bashô. Fuertemente influenciado por el pensamiento occidental en el arte y la literatura, decidió “reformar” el hokku, al separarlo de sus raíces espirituales y divorciarlo por completo de las estrofas encadenadas, en donde el hokku anteriormente se usaba como estrofa de apertura. Hasta ese momento, el hokku podía aparecer ya sea como estrofa independiente o como la primera de una secuencia de estrofas. Tras Shiki, su nuevo “haiku” —con un nombre elegido específicamente para enviar el hokku al olvido— sólo podía aparecer de forma independiente, porque él no consideraba que la estrofa eslabonada fuera legítima “literatura”.

Las reformas de Shiki dañaron al hokku, pero el resultado pudo no haber sido tan serio si no hubiera habido cada vez más escritores radicales persiguiéndolo, siguiendo su impaciente costumbre de innovación. Tanto en Japón como en Occidente, aparecieron escritores que continuamente remodelaron el nuevo “haiku” a formas que lo llevaron más y más lejos de las pautas y la estética del viejo hokku. Así, con el tiempo, hokku y haiku crecieron cada vez más separados.

Esta tendencia sólo se aceleró por los escritores occidentales, que desde el principio entendieron y percibieron erróneamente el hokku, combinándolo con sus propias nociones sobre la poesía y los poetas. Así que cuando a su vez comenzaron a escribir haiku, confusamente lo presentaron al público como “lo que escribió Bashô”, cuando, por supuesto, no tenía casi nada en común con el hokku de Bashô, salvo la brevedad.

Hoy, de hecho, la tradición del haiku moderno occidental, que virtualmente fue creado en la década de 1960, se ha vuelto tan variada que no es inexacto decir que el haiku hoy en día es todo lo que un escritor individual considere que sea. Si un escritor llama a su poema “haiku”, es haiku. No hay criterios universalmente aceptados que definan al haiku, por lo que en la actualidad, en el idioma inglés, no es más que un término global, un cajón de sastre, para poemas cortos de aproximadamente tres líneas. En realidad, un haiku moderno es a menudo simplemente una estrofa libre.

Esto se contrapone en gran medida con el hokku, que tiene principios muy definidos y patrones estéticos heredados —incluso en inglés y en otros idiomas— de la antigua tradición del hokku, gracias a lo cual puede seguir siendo llamado por el mismo término. El hokku moderno conserva en esencia la estética y los principios del antiguo hokku, mientras que el haiku moderno, es un nuevo tipo de poema con normas muy variables en función de los caprichos de cada escritor.

Esta situación ha resultado en una gran cantidad de ira no siempre bien reprimida, entre los escritores de haiku moderno. Los foros de haiku en la red tienen mala fama por los altercados y sañas. Hay muchas razones para ello. En un formato que permite a cada persona ser su propio árbitro de lo que es o no es “haiku”, es inevitable que haya innumerables desacuerdos y ásperas fricciones entre aquellos que sólo consideran su propia versión de “haiku” superior. Y, por supuesto, casi todos ellos están muy en contra del reavivamiento del antiguo hokku, que pensaban había sido silenciosamente enterrado y olvidado; porque (por alguna razón), encuentran que un poema con una legítima conexión al antiguo hokku, y con claras normas y principios y estética, (de alguna manera) amenaza a su sentido occidental del poeta como vanguardista, revolucionario, intelectual. El resto se lo dejaré a los psicólogos.

Ergo, hoy en día la situación es la siguiente: Existe el hokku antiguo, practicado desde el tiempo de Onitsura y Bashô hasta la época de Shiki. Esta tradición del hokku hoy continúa entre algunos de nosotros que todavía lo practicamos como un poema corto, estacional, basado en lo espiritual, vinculado a la naturaleza; y como una forma de vida. Pero también existe la mucho más conocida y difundida nueva tradición del haiku, que comenzó hacia el final del siglo 19 en Japón, y que se puso en marcha en inglés en la década de 1960 hacia el oeste. El haiku moderno no requiere base espiritual, ni tampoco tiene necesariamente una conexión con la naturaleza o las estaciones. Tampoco tiene necesariamente nada que ver con el estilo de vida de uno, o cómo uno ve el universo y el lugar de los humanos en él.

Cualquiera sea la situación moderna, el hokku y el haiku son hoy dos formas poéticas diferentes que no se deben confundir en el uso académico ni en el uso popular. El Hokku y el haiku están relacionados históricamente —porque el hokku moderno es una continuación del hokku antiguo, y el haiku moderno evolucionó a partir del hokku antiguo—, pero aún así están separados y son distintos en la práctica y en la estética. Y con un movimiento en marcha al haiku moderno para finalmente descartar incluso el nombre de “haiku” —dejando simplemente una forma libre y corta de poesía que se le puede llamar como sea que el escritor desee llamarle—; el hokku más que nunca se aparta de todo eso hoy llamado “haiku”.

Ante esta situación, la existencia hoy en día tanto del viejo hokku basado en la naturaleza y las estaciones, y de la más nueva e innovadora tradición del haiku, depende del individuo; es ella o él quien elije el que prefiera, pero aún así es importante utilizar la terminología adecuada y precisa para cada uno —hokku para unos, y haiku para otros—.

En cuanto a mí, sigo la antigua tradición del hokku, porque me parece no sólo más profunda en comparación con la superficialidad de la mayoría de los haiku de hoy, sino también me parece mucho más satisfactoria en su pureza espiritual, su falta de egoísmo y su íntima conexión con la naturaleza y las estaciones.


¿Qué importa el nombre que le demos?

Siguiendo el pensamiento de lo anterior, ¿qué importa si llamamos a la estrofa que escribimos hokku, o haiku, o incluso de otro modo, mientras sea una buena y apasionada estrofa?

Importa muchísimo. Aparte de la simple cuestión de la exactitud histórica —que requiere el uso del término hokku—, está la cuestión de la definición exacta. Si en una clase de elaboración de pan, el profesor descubre que cada vez que dice “pan”, lo que sus alumnos realmente escuchan es “pizza”, entonces esa va a ser una clase muy desordenada. Descubrí esto por experiencia, cuando recién empezaba a enseñar hokku.

Cada vez que decía: “En el hokku se hace esto…”, lo que muchos de mis alumnos entendían era “En el haiku se hace esto…”, Traían todos su bagaje de lo que sabían del haiku al aprendizaje del hokku, y eso estuvo constantemente obstruyendo el proceso de aprendizaje. Para salir de este dilema, primero tenían que darse cuenta de que hokku y haiku NO es lo mismo, que el hokku tiene principios, patrones, y estética bien definidos, y que el haiku, por el contrario, es un término general para una gran cantidad de tipos de estrofas, con una amplia variedad de patrones y estética —tan amplia, de hecho, que un haiku se ha convertido en prácticamente todo lo que cualquier escritor decide llamar haiku—.

Lo importante en esto era comenzar a deshacer toda la confusión y ofuscación causada por las sociedades y libros de haiku, y por expertos auto-fabricados en la segunda mitad del siglo 20. El primer paso era muy básico —darse cuenta de que uno ha estado engañado—, que Bashô no escribió haiku, ni cualquiera de los otros implicados en el mismo tipo de estrofa, en los más de 200 años que precedieron la introducción del haiku al mundo por Masaoka Shiki, cerca del final del siglo 19.

Me asombró lo sorpresivo que era esto para los entusiastas del haiku, cuando por primera vez comencé a decirlo en público hace años. Al principio, simplemente no me creían, y se preguntaban: “¿Puede ser cierto? ¿Bashô realmente llamaba hokku a sus famosos poemas, y no haiku?” Así es como el público había sido engañado ampliamente por las “autoridades” del haiku escrito en la segunda mitad del siglo 20.

Si Bashô no escribió haiku, sino que claramente llamó hokku a lo que escribió —en el contexto más amplio del haikai—, entonces ¿por qué todos en la comunidad del haiku moderno pretendían que eran de alguna manera sucesores de Bashô, cuando no escribían el tipo de estrofa que él escribió, y ni siquiera lo llamaban por el mismo nombre? Todo se remonta a la confusión masiva impuesta al público en el siglo 20 por los escritores de las sociedades de haiku que decidieron simplemente ignorar el pasado y volver a rehacer el poema de acuerdo con sus propios preconceptos occidentales sobre poetas y poesía.

Pero teniendo en cuenta todo eso, ¿qué pasa con la idea de que no importa como sea llamado un poema, mientras sea un buen y apasionado poema?

Lo que sea una buena estrofa depende de lo que la estrofa esté destinada a ser. Un buen jingle comercial no es probablemente un buen soneto. Un buen soneto no es probablemente una buena cuarteta. Una buena cuarteta no va a ser un buen hokku. Esto es simple lógica, de la misma manera sabemos que una buena pizza no es a la vez un buen pastel. SÍ importa cómo se llama a las cosas, lo cual es por qué el lenguaje es útil y no simplemente confuso.


Y en cualquier caso, el hokku NO es limitante. Si se quiere escribir algo que no se ajusta a las normas y estética del hokku, uno es libre de escribir en cualquier formato de estrofa que se desee, al igual que si se quiere añadir ajo y salsa de tomate y mozzarella a una receta de harina, no se le puede llamar “torta”, pero sin duda se le puede llamar pizza.

En resumen, la mayoría de las quejas que se oyen de los entusiastas del haiku moderno sobre el hokku son simplemente absurdas, que reflejan una falta de lógica básica, una ausencia de pensamiento claro. Llamar al hokku por su verdadero nombre, es históricamente exacto y preciso por definición. Llamarlo “haiku” es históricamente inexacto, engañoso, confuso y anacrónico. La mejor elección es obvia.

Una vez que se dejan de lado tales protestas poco meditadas, se es libre de explorar todo lo que es el hokku, en lugar de deambular en un laberinto de confusión causado por la mezcla de todo lo que no es. Así que este asunto básico de la terminología —llamar las cosas por su nombre— es, como Confucio señaló, de vital importancia. Para escribir hokku debemos conocer todo lo que pertenece al hokku, sin mezclarlo con todo lo que pertenece a otros tipos de poesía, como el haiku. Entonces uno puede dar los primeros pasos para aprender a escribir en la tradición de Bashô, Gyôdai, Taigi, y todos los otros escritores de hokku desde el siglo 17 hasta el final del 19 —y de los escritores de hokku moderno que siguen la tradición hoy en día—.

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David Coomler [Oregon, EE.UU.], desde hace mucho es autor y profesor de hokku. Fue el primero que comenzó a enseñar de forma activa el hokku en Internet, muchos años atrás. Él hace especial hincapié en distinguir el hokku —el antiguo y el nuevo— de su vástago, el haiku moderno. También de especial importancia en su enseñanza es el enfoque a la naturaleza, y el lugar de los seres humanos dentro y como parte de ella, lo que considera muy significativo en el actual período de crisis ambiental. Él mantiene la tradicional conexión del hokku con el cambio de estaciones, aunque con una actualización y simplificación más adecuada al hokku escrito fuera de Japón, en otros idiomas aparte del japonés. Coomler subraya la importancia de la escritura en el contexto del medio natural en que se vive, y que el hokku, en cualquier país e idioma que sea escrito, debería ser una planta nativa creciendo en un suelo nativo.

Su sitio web en inglés es: http://hokku.wordpress.com/














1644-1694

umi kurete
kamo no koe
honoka ni shiroshi

Se oscurece el mar.
Las voces de los patos
son vagamente blancas.


















Masaoka Shiki
1867-1902

Qué distinto el otoño
para mí que voy
para ti que quedas

.