Mostrando entradas con la etiqueta /HAIKUS/LUNFARDO.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta /HAIKUS/LUNFARDO.... Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de febrero de 2010

HAIKUS EN LUNFARDO


SECCION LITERARIA: EL HAIJIN ODORONO TAKIRARI.

El célebre haijin (compositor de haikus) ODORONO TAKIRARI nació en Shimonoseki en 1887, creciendo durante el esplendor renovador del período Meiji.

Sus haikus, principalmente sobre temas eróticos, le ganaron rápida fama, hasta que en 1919 cometió la imprudencia de seducir a la esposa de un samurai local.

Obligado a huir de Japón para salvar su vida, Takirari se enlistó para limpiar la sentina y trabajar como fogonero en un barco mercante.

Allí quiso el destino que conociera a un compadrito argentino que se había embarcado con destino a París, pero se había confundido de barco, y también se desempeñaba como fogonero.

Fue él quien le enseño a Odorono el castellano, durante los ocho meses que estuvieron en alta mar.

Al cabo de este lapso el barco tocó puerto en Buenos Aires, y Odorono decidió permanecer en la ciudad, mientras su amigo el compadrito se embarcaba nuevamente.

Acostumbrado a hablar usando haikus, Odorono decidió practicarlos en castellano, según contó posteriormente en sus memorias.

Ni bien bajó del barco, se cruzó con una muchacha de moral dudosa, a la que le dijo:

Morocha

ocho meses en barco

vamos a un telo.

Odorono relata asimismo su desilusión posterior al comprobar que la joven tenía implantes de siliconas:

Grandes porrones

pero bajo el ñocorpi

gusto a plástico.

Quiso el destino que el tugurio donde estaba con la muchacha fuera requisado por la policía, y Odorono, que carecía de documentación, fue demorado en averiguación de antecedentes hasta que un abogado consiguió su liberación:

Cayó la yuta

guardado en la gayola

me sacó un boga.

Con antecedentes policiales, le resultó imposible a Odorono conseguir trabajo, por lo que compró un arma y se dedicó al delito:

Me compré un caño

laburo de campana

con unos chorros.

Pero sus privaciones terminaron cuando se reencontró con la muchacha de las siliconas, y se convirtió en su rufián:

La grela yira

yo atorro en la catrera

como un bacán.

De todos modos, sus vicios no le permitían ahorrar mucho dinero:

Burros y timba

me están dejando seco

no tengo un mango.

Su situación financiera se estabilizó cuando, finalmente, se convirtió en el profesor particular de japonés de un oscuro bibliotecario.

Ahora soy profe

le enseño ponja

a un coso llamado Borges.

Las memorias de Odorono Takirari están llenas de jugosas anécdotas...

Autor: GUSTAVO
________

________

Quería dedicar este post a Maby, correspondiendo a su dedicatoria en: magictree!, y a su entrada en tardesdemate/leopoldodeluis;

Esperando sea de tu agrado, Maby!

MIL AFECTOS, GRUPO!!!!