lunes, 16 de noviembre de 2009

Senryû

El senryû, también de origen japonés, es idéntico al haiku en su estructura (17 sílabas organizadas en 3 versos de 5-7-5), pero el senryû no contiene kigo (la referencia estacional), ni trata sobre la naturaleza o las estaciones, sino que se centra en la existencia humana, incluyendo a menudo ironía, humor negro y cinismo sobre las miserias mundanas.

Este toque de humor no está presente por norma en el haiku aunque sí caracterizaba a los hokko (primera estrofa de las tanka) a partir de los que Bashô conformó el género haiku (ver Orígenes del Haiku); aunque también es cierto que, en ocasiones, el “elemento sorpresa” del haiku contiene trazas de humor.

En cualquier caso, las reglas están para ser rotas así que tampoco es estrictamente necesario que el senryû sea divertido o irónico; puede ser serio y profundo, pero siempre centrado en la reflexión sobre la condición humana y/o nuestros sentimientos. Por ello, la presencia o ausencia de sentido del humor en el poema no serviría para diferenciar entre haiku y senryû.

Todo esto hace que en los últimos tiempos las fronteras entre haiku y senryû sean muy difusas. Hay corrientes, incluso en el propio Japón, que no hacen distinción entre uno y otro género. Otros, como George Swede (haijin y co-fundador de Haiku Canada) distinguen entre tres tipos de haiku:

1.haiku tradicional o puro, de temática natural y con referencias estacionales (kigo); no hace referencia alguna al ser humano o utensilios fabricados por él
2.senryû, sólo incluye referencias a algún aspecto de la naturaleza humana (físico o psicológico) o a objetos artificiales (fabricados por el ser humano)
3.haikus híbridos, contienen referencias tanto al mundo natural como al del ser humano, y suele contener kigo.


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Universidad de Castilla-La Mancha
Facultad de Humanidades de Albacete
Antología I
Libro Brisa del Mar

Jordi Climent Botella (Barcelona, España)

en la repisa
la flor marchita ofrece
su escaso aroma

señal de tráfico
caso omiso hace el viento
de tus consejos

entre dos coches
también aparca el pobre
su propio carro

bosque frondoso
emergen de la niebla
cantos de pájaros


Félix Alcántara (Zaragoza, España)

Jirón de nube.
Y al volver a mirar
no queda nada.

Pisoteada
no pierde su color;
una amapola.

Atardecer.
Se va apagando el sol
en la fachada.

Tarde de lluvia.
Vasos en la terraza
llenos de nuevo.

Una hoja seca
sin ráfaga de viento
que la levante



Susana Benet (Valencia, España)

A cada vuelta
del tiovivo mi padre
diciendo adiós


. . . .

lunes, 9 de noviembre de 2009

HAIKU en Castellano - OTOÑO


las hojas bailan
siempre que haya viento
sino, esperan

el caminante
entre espigas en flor
corta camino

flor de otoño
regalas tu semilla
al suelo seco

llegan difusos
a través de la brisa
ecos lejanos

el sueño vence
al hombre que espera
bajo la lluvia

con poca prisa
el viento de otoño
las hojas barre

el árbol crece
amontonando al pie
hojas caducas

el sol se muestra
la noche obsoleta
aún se niega

alejándose
acompaña al viento
la hoja seca

rasgan las hojas
con su suave caída
el aire quieto

las hojas secas
reciben el otoño
con remolinos

el sol se pone.
tiñe su última luz
el horizonte

la luna llena
reposa en el charco.
parece dormir

entre las nubes
un tímido haz de luz
corta la niebla

Recurrí a la página HAIKU en Castellano que trajera Maby con su propuesta de PRIMAVERA, para proponer ahora los versos del OTOÑO que están viviendo nuestros amigos en el Norte.

http://haikuencastellano.tripod.com/otono.htm


a estos bonitos haiku, podemos sumar los que surjan entre quienes están en esa estación en este momento y quienes la recordamos con algo de nostalgia.


Gracias.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

si el corazón/ se aburre de querer/ para qué sirve


Mario Benedetti es uno de esos escritores de los que se puede afirmar que todo lector de habla hispana ha leído, por lo menos una vez, algún texto de su autoría. Y es que el autor de “La Tregua” fue un ejemplo de constancia y compromiso en este duro y solitario oficio de la palabra.

Una lección - otra más - del maravilloso escritor uruguayo es la capacidad innegable para haber desarrollado una vasta e importante obra sin haber recurrido jamás a construcciones o técnicas complejas y pretenciosas. Su obra está nimbada por la simpleza y la hondura de la verdadera sabiduría. ¿Qué puede resultar más difícil en el menester de la palabra, que ser simple y profundo?

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Mario Benedetti, Rincón de haikus, Madrid: Visor, 1999; México: Alfaguara, 1999

Nota previa

Hace tiempo que soy lector de haikus, pero confieso que el primero que me sedujo como forma poética se lo debo a Julio Cortázar, cuyo título postumo, Salvo el crepúsculo, fue tomado de un notable haiku de Matsuo Bashoo (1644-1694): "Este camino / ya nadie lo recorre / salvo el crepúsculo". Años después me enteré de que la traducción pertenecía a Octavio Paz (en colaboración con Eikichi Hayashiya).

El origen del haiku, con su severa pauta silábica, 5-7-5, se remonta al siglo XVI. Ciertos eruditos lo vinculan formalmente al katauta, un breve poema que oscilaba entre la pauta 5-7-5 y la 5-7-7; otros lo derivan del haikai, que se creaba en grupo y podía tener hasta cien versos. Paulatinamente se fue asentando la forma de 17 silabas, en la rígida combinación 5-7-5, que es sin duda la que produce un efecto poético más impactante. No obstante, hubo al parecer otras formas precursoras del haiku: chooka, tanka, sedooka, y especialmente el renga, canción encadenada, fruto de varios poetas, que vino a introducir un elemento festivo en la literatura japonesa. En todas estas formas aparecen los versos de 5 y de 7 sílabas en distintas concatenaciones, y también se va afirmando el concepto de estación. Vale la pena aclarar que la rima casi no se usa en este envase lírico tan peculiar; en cambio se ha empleado bastante en las traducciones.

Para esta revisión histórica, recomiendo especialmente el excelente y documentado estudio de Fernando Rodríguez-Izquierdo, El haiku japonés / Historia y traducción, 2a ed. Hiperión, Madrid, 1994 (es autor de diez o doce libros más sobre tema tan especializado) y, para no salir del aporte en castellano, diversos estudios y traducciones de Ricardo de la Fuente y Yutaka Kawamoto (Haijin. Antología del jaiku, Hiperión, Madrid, 1992), y Antonio Cabezas (Jaikus inmortales, Hiperión, Madrid, 3a ed. 1997), así como cuidadas traducciones, casi siempre en edición bilingüe, de autores de haikus como Matsuo Bashoo, Yosa Buson, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki.

En América Latina, el estudio más serio y bien informado pertenece a la puertorriqueña Gloria Ceide-Echevarría: El haikai en la lírica mexicana, Ediciones de Andrea, México, 1967, basado en la tesis doctoral del mismo título, presentada en la Universidad de Illinois en 1965.

El gran maestro y creador de haikus es, sin lugar a dudas, Matsuo Bashoo, a quien Octavio Paz (en colaboración con Eikichi Hayashiya), dedicó su excelente estudio: Matsuo Bashoo, "Sendas de Oku", Barral Editores, Barcelona, 1970. No obstante, como bien señala Fernando Rodríguez-Izquierdo (ob.cit.,pág.65), "Bashoo no representa un corte radical con el pasado literario. Su formación estética e intelectual era muy profunda, y gracias a ella había asimilado el espíritu de la cultura del Japón. En haiku, él mismo se reconoce deudor de la escuela Dantin. Bashoo viene a reanimar el haiku, pero sin prescindir de tendencias que ya estaban insertas en su proceso de evolución".

Después de Bashoo, viene una larga nómina de autores de haikus: Onitsura (1660-1738), incluso una mujer, Chiyo (1701-1775), Taniguchi Buson (1716-1783), Issa Kobayashi (1762-1826). Ya en el siglo XIX aparece Masaoka Shiki, que después de tantos poetas religiosos, incorpora su presencia de agnóstico (ver: Masaoka Shiki, Cien haikus, traducción y presentación de Justino Rodríguez, edición bilingüe, Hiperión, Madrid, 1996).

Más cercano a Buson que a Bashoo y aunque sólo vive 35 años, Shiki es uno de los más notables autores de haikus. Ya en el siglo XX, una nueva tendencia, "Shinkeikoo", hace que los nuevos poetas japoneses se aparten del haiku clásico y su rigor tradicional.

Desde inicios del siglo XX, el haiku empezó a extender su influencia en poetas de Occidente, en especial el francés Paul Louis Couchoud y el inglés B. H. Chamberlain, así como algunos españoles. Pero sólo influencias. No era frecuente hallar en la lírica occidental (particularmente la parnasiana y la impresionista) la fiel transcripción de la célebre pauta 5-7-5. Ni siquiera en traducciones. En España, y tal como destaca Ricardo de la Fuente, aparecen rastros (sólo rastros) del haiku en los Machado, Juan Ramón Jiménez, Guillen, García Lorca y en particular Juan José Domenchina, autor de un haiku tan clásico como: "Pájaro muerto / ¡Qué agonía de plumas / en el silencio!"
En América Latina, el poeta más cercano al haiku fue indudablemente José Juan Tablada. No obstante, y como señala Ceide-Echevarría, "no intenta conservar las 17 sílabas del haikai [o haiku] japonés; en sólo tres de los poemas de Un día... se ciñe a las 17 sílabas tradicionales, aunque no a la distribución clásica de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas". Por otra parte, Tablada apela casi siempre a la rima, un recurso normalmente descartado por los poetas japoneses.

De todas maneras, la introducción del haikai efectuada por Tablada en la poesía mexicana, tuvo influencia en muchos otros poetas de ese país. Cabe mencionar a Rafael Lozano y otros postmodernistas; a José Gorostiza, Jaime Torres Bodet, Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Elias Nandino y otros "contemporáneos". También, y fundamentalmente, a Octavio Paz, y, en capas más recientes, Juan Porras Sánchez y Carlos Gaytán. Cabe destacar que la influencia del haiku en casi todos estos nombres fue más bien indirecta. Curiosamente, un sevillano, José María González de Mendoza, considerado mexicano porque vivió largamente en México, gran admirador de Tablada, es uno de los pocos que fue fiel a la clásica estructura del 5-7-5, como en este haiku: "El rojo acento / de tus labios me llama / donde me quemo", o en este otro: "Mi vida es muda / ni novia ni amistades... / ¡Ah sí! La luna".

Personalmente, no he estado en Japón ni conozco su lengua. Tampoco soy un experto en la historia y el desarrollo del haiku. Sí tengo bien leídos y disfrutados, en buenas traducciones, numerosos haikus en la pauta clásica, que es la que siempre me ha cautivado. Está de más decir que, por el mero hecho de presentar en este volumen, más de doscientos haikus de mi propia cosecha, no me considero un "haijin" (así se denomina en japonés al que escribe haikus) rioplatense.

Simplemente, el haiku clásico, como forma lírica, se me figuró siempre un desafío, tanto por su estructura fija como por su brevedad obligada, que lo hace aún más ceñido que, por ejemplo, el soneto, que en la poética española es tal vez la estructura clásica más rígida. Con sólo 17 sílabas y con una distribución invariable (5-7-5), el haiku es en sí mismo una unidad, un poema mínimo y no obstante completo. De ahí su visión instantánea, su condición de chispazo, a veces su toque de humor o de ironía. Bashoo dejó para la posteridad esta curiosa definición: "Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento".

También forma parte del desafío el hecho de que si bien el haiku ha encontrado en América Latina buenos y hasta excelentes traductores, en cambio ha tenido escasos cultores originales. Salvo el ya mencionado Tablada, los otros que se atrevieron con esa pauta lo hicieron muy tímida y esporádicamente. Y aun esos intentos ocurrieron casi exclusivamente en México y cercanías. El mismo Tablada, casi nunca se cinó a la pauta clásica, aunque debe reconocerse que sus mejores logros los obtuvo cuando no se evadió del 5-7-5, verbigracia: "Trozos de barro, / por la senda en penumbra / saltan los sapos". En Perú, está el caso singular de Arturo Corcuera, que en sus varias veces editado Noé delirante, sin incorporar ningún haiku propiamente dicho, revela una influencia muy bien asimilada, que le conduce a un libro original y chispeante.

En el Río de la Plata, y en general en América del Sur, el haiku ha sido casi ignorado como lectura (no olvidar al argentino Kazuya Sakai, que sin embargo fue en México donde publicó su libro Japón: hacia una nueva literatura, El Colegio de México, 1968) y por supuesto como género a cultivar. Una singular excepción es nada menos que Jorge Luis Borges, que fue un buen conocedor de la poesía japonesa. En 1972 ya había incorporado seis tankas en El oro de los tigres, pero es en La cifra (1981), libro dedicado a María Kodama, donde incluye 17 haikus originales, no traducciones (curiosamente la cifra 17 se corresponde con el número obligatorio de sílabas del haiku clásico), todos con la estructura fija heredada de Bashoo (5-7-5). Hay que senalar que en esos poemas mínimos de última hora hay algunos de notable calidad. A diferencia de Tablada, Borges, cuando elige el haiku, no se aparta ni una sola vez de la norma clásica.

En mi caso particular, es obvio que no me he puesto a imitar a poetas japoneses, ni siquiera a incorporar sus imágenes y temas preferidos. Apenas he tenido la osadía de introducirme en esa pauta lírica, pero no apelando a tópicos japoneses sino a mis propios vaivenes, inquietudes, paisajes y sentimientos, que después de todo no difieren demasiado de mis restantes obras de poesía.

Encerrar en 17 sílabas (y además, con escisiones predeterminadas), una sensación, una duda, una opinión, un sentimiento, un paisaje, y hasta una breve anécdota, empezó siendo un juego. Pero de a poco uno va captando las nuevas posibilidades de la vieja estructura. Así la dificultad formal pasa a ser un aliciente y la brevedad una provocativa forma de síntesis.

Ahora, con el perdón de Bashoo, Buson, Issa y Shiki, ya considero al haiku como un envase propio, aunque mi contenido sea inocultablemente latinoamericano. Y ya que en mi caso no se trata de traducciones, que a menudo exigen matices y variaciones formales que no figuran en la pauta tradicional, he querido que mis haikus no se desvíen en ningún caso del 5-7-5. Esta fidelidad estructural es, después de todo, lo único verdaderamente japonés de este modesto trabajo latinoamericano.


M.B.
Puerto Pollença, Mallorca-Madrid, 1999.


96
si el corazón
se aburre de querer
para qué sirve

Rincón de haikús
M.B.


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El 2006 una nueva entrega poética de Benedetti vio el formato de libro. ADIOSES Y BIENVENIDAS es el título bajo el que se reunieron 84 poemas y 80 haikus en los que
Mario Benedetti ofrecía “una mirada autobiográfica sobre el paso del tiempo y un análisis de la infancia perdida y del futuro por recuperar.”

He aquí algunos fragmentos :

“está el miedo a la muerte que se junta
con el miedo a la vida”

“al menos por ahora hay que salvarse
hay que meter amor en la mochila
y andar por el futuro imaginario”.

“¿Qué inundaciones borran nuestras huellas?”


“un diafragma de amores
una broma sin gracia
una lluvia mezquina”



IMAGEN: Fotografía de fondo “cielo desde el avión” y fotomontaje por JAG

miércoles, 28 de octubre de 2009

tanka

El tanka es un tipo de poesía tradicional japonesa. Consta de cinco versos de 5-7-5-7-7 sílabas. (la denominación correcta es onji )

Historia
Hace más de 1400 años que se registraron los primeros tanka. Según algunos autores, su principal utilidad era la de transmitir mensajes secretos entre amantes. Posteriormente el tanka comenzó a utilizarse tanto para canciones de boda como para encantamientos propiciatorios de casas recién construidas, niños recién nacidos y negocios recién firmados ..
El tanka llegó a ser tan estimado que regularmente se convocaba a concursos, lo mismo de escritura que de lectura. Así se hizo necesario un corpus al que pudiera hacerse referencia y los emperadores empezaron a decretar colecciones y antologías, los estudiosos afirman que esto sucede alrededor del año 700 de nuestra era.
Un dato interesante sería que hay más tanka recopilados que cualesquiera otros tipos de poemas. Cada año, en la celebración de Año Nuevo, el Mikado y su familia se unen a millones de ciudadanos que escriben tanka sobre temas específicos. En una impresionante ceremonia tradicional se recita una selección de los mejores que, a partir de ahí, adquieren el rango de tesoros nacionales.
Es obvio que el tanka se relaciona con el haikú, basta con observar que si a un haikú se le añaden dos versos más de siete onji —tomémoslos como sílabas— tendremos un tanka. Las reglas para construirlo son sencillas, y el castellano no se enfrenta a los obstáculos de fondo y forma que tiene el inglés, idioma en el que, después del japonés, más de estas piezas se han escrito.
Antes de la cuenta silábica y sus opciones, se debe mencionar el concepto de 'pivote', o eje del poema. Se trata de la idea de que en algún punto en la tercera línea va a existir una imagen que relaciona o liga las dos primeras líneas con las dos últimas. Para quienes han escrito un haikú, este concepto no es muy difícil de entender.




"He querido adaptar a nuestra prosodia la estrofa japonesa que consta de un primer verso de cinco sílabas, de uno de siete, de uno de cinco y de dos últimos de siete. Quién sabe cómo sonarán estos ejercicios a oídos orientales. La forma original prescinde asimismo de rimas". Borges, J.L

El Oro de los Tigres, Emecé- Buenos Aires, 1972

VI
No haber caído,
Como otros de mi sangre,
En la batalla.
Ser en la vana noche
El que cuenta las sílabas.



























También las ramas
sueñan con mil caricias:
loco deseo.
No puedo verte, en el
desvelo llegas a mí.

martes, 27 de octubre de 2009

el instante

Navegando en el mundo de este "camino" como puede denominarse a la creación de haikús, es decir la búsqueda que hace el poeta o creador identificándose con la naturaleza y con el instante, camino que no lo encumbra sino lo sumerge en la sensación captada, llegué a un espacio interesante y útil a mi modo de ver, para nosotros los principiantes.

Transcribo parte del artículo:

"La idea es detallar el instante en que se produce un haiku. Porque el haiku se produce, pero hasta que ve la luz escrito en un papel, hay un desarrollo.
Todo haijin tiene un librito de notas, un cuaderno y un lápiz, esto es a gusto del poeta, en donde va tomando notas, datos, señales, palabras, ideas. Yo lo llamo “banco de experiencias”.
Hay quienes lo llaman “caja“. En el fondo es lo mismo.
En ese banco de experiencias o caja como gustes llamarlo, vamos cubriendo lo que al final serán instantes, momentos vividos, a veces anécdotas, detalles de nuestra vida cotidiana…y de las de otros.

Preámbulo

Hoy no sé si hay luna o no, sé que estamos próximos a un eclipse de sol, así que debe haber luna, pero no me he asomado para comprobarlo. Por tanto en el siguiente haiku “noche de luna” está extraído de ese banco de experiencias. El resto procede de esta noche, hoy noche del 29 de Septiembre, en donde una pequeña corriente de aire, entra por la ventana donde normalmente trabajo desde mi ordenador.
Todo este preámbulo, en un haiku, se obvia. Es decir, no se cuenta. El resultado de no contarlo es el haiku. Y por ello, el haiku encierra un halo de nostalgia, normalmente lo que no se dice conlleva ese tono.

En el haiku, todo cuanto un poeta puede expresar a través de la lírica, está incluído en él sin ser dicho. Incluso, ese pensamiento que conecta con el mundo de las ideas, de los sentimientos, pero no se dice…

El haiku no debe explicarse. Si se explicara o necesitara explicación NO sería Haiku. No encripta nada. No es un código secreto. No es un poema de amor…es tan sólo una fotografía de lo que está pasando aquí ahora.
Otro día iremos descubriendo más sobre Haiku.
Bien pasemos al de hoy:

noche de luna.
una cálida brisa
por la ventana .. "

fuente: Bitácora de un haijin.




arriesgamos un ejercicio:

noche sin luna,
niebla y viento frío
son mi paisaje.

domingo, 25 de octubre de 2009

HAIKU EN CASTELLANO- PRIMAVERA

abre la puerta.
Entra la primavera
siempre sonriente

el ave sutil
en la jaula inmóvil
revolotea

contra el vidrio
se pega la abeja
buscando la flor

suave se mece
en la fuerte tormenta
el junco en flor

bajo el puente
se explora sin tabú
una pareja

uno tras otro
los pimpollos emergen.
es primavera

paso a paso
el ave se impulsa
antes de volar

la primavera
recuerdan sin esfuerzo
las golondrinas

en flor el rosal
sin preocupaciones
da sus vástagos

la primavera
me acaricia siempre
con manos frías

el calmado mar
aguarda con paciencia
la suave brisa

espera el sol
que nazca el pimpollo
¿o es al revés?

van galopando
las gotas por las hojas
está lloviendo

fusionándose
se mezclan en el aire
jazmín y rosas

bate las alas
la joven mariposa.
no sabe volar


http://haikuencastellano.tripod.com/primavera.htm

viernes, 23 de octubre de 2009

kigo

Kigo es una palabra o una frase asociada con una temporada especial, utilizada en la poesía japonesa. Se utilizan en las formas poéticas no-renga y renku, así como en el haikú para indicar la temporada a que refiere el fragmento. Son valiosas en el suministro de la economía de expresión.

La asociación de kigo con una estación en particular puede ser obvia, aunque a veces es más sutil. Kabocha, por ejemplo, es una calabaza de invierno que está asociada con la cosecha de finales del otoño.

Puede ser menos obvio por qué la luna (tsuki) es una kigo otoño, ya que es visible durante todo el año. Pues porque en otoño los días se hacen más cortos y las noches más largas, sin embargo son todavía lo suficientemente calientes como para mantenerse fuera, así que es más probable que pueda observarse la luna. A menudo, el cielo de la noche estará libre de nubes.

En el calendario japonés (calendario lunisolar) las temporadas se rigen con los solsticios y equinoccios en la mitad de ellas.

Las estaciones tradicionales japoneses son las siguientes:

Primavera: 4 de febrero - 5 de mayo
Verano: 6 de mayo - 7 de agosto
Otoño: 8 de agosto - 6 de noviembre
Invierno: 7 de noviembre - 3 de febrero
En la categorización kigo, cada temporada se divide en periodos tardíos, temprano, y medio.

Los poetas utilizan a menudo un libro llamado Saijiki, que es como un diccionario o almanaque para kigo. Una entrada en una Saijiki por lo general incluye una descripción del kigo en sí mismo, junto con una lista de palabras similares o relacionadas, y algunos ejemplos de haiku, que incluyen al kigo. El Saijiki se divide en las cuatro estaciones del año y en tiempos modernos se agregó una sección para Año Nuevo.

Las categorías más comunes (con algunos ejemplos de kigo verano japonés) son los siguientes:

La temporada: verano, calor, sudor.
El Cielo : la sequía, el arco iris, las Pléyades en la madrugada.
La Tierra: cascada, lluvia, inundaciones, campo de verano (es decir, abundancia de flores silvestres)
La humanidad: la siesta, el sushi, cuerpos denudos, nadar.
Animales: medusas, mosquitos, serpientes, mariposas, aves (cuco)
Plantas y flores del verano.

Haikus-Verano
obtenidos en diversos sitios en la red:

inesperada
esta lluvia de estío
cantan cigarras

sonríe el sol
la mariposa vuela
de flor en flor

sol de verano
cumples con gran ardor
con tu trabajo

en el estanque
alivian el calor
patos con su ¡cuack!

bosque en verano
ni la más mínima huella
del que penetra







Fotografía:http://nuestroarteamigos.ning.com/photo/elcaprichoagosto075-1?context=latest
parque el capricho, alameda, madrid
autor: candonguero



breves destellos
encienden los recuerdos/
luces dormidas

(mi octubre)



http://nuestroarteamigos.ning.com/photo/photo/show?id=4207721%3APhoto%3A235