jueves, 11 de marzo de 2010

Once de marzo. Antología de haikus desde Lucena


http://nuestroarteamigos.ning.com/photo/resistencia-al-olvido


Título: Once de marzo. Antología de haikus desde Lucena
Prólogo: Luis Felipe Comendador
Editorial: Lara Cantizani
Lugar y fecha de edición: 2º. A E.S.O. I.E.S. Clara Campoamor, 2004

Cuando la muerte se acerca a ti salta una sensibilidad que te defiende y hace que el dolor sea más llevadero. Cuando la muerte toca a una nación, representada en un atentando en el que mueren, entre otros, muchos niños que iban a la escuela, todo el país se conmueve y se solidarizan y levantan altares, llevan flores, encienden velas, recuerdan rostros. En Lucena, 31 alumnos de 14 años de 2 A E.S.O de la I.E.S. Clara Campoamor, se refugiaron en la poesía, como hicimos muchos de nosotros cuando el 11 de septiembre en Nueva York, y escribieron haikus.

El poeta y director de la colección de poesía 4 Estaciones, Lara Cantizani, fue el promotor y el que llevó adelante el proyecto que ahora se ve realizado en un hermoso y escalofriante volumen que bajo el título Once de marzo. Antología de haikus desde Lucena presenta 41 poemas escritos desde la tristeza y también desde la rabia. El libro lleva un prólogo de Luis Felipe Comendador que destaca el conjunto de “voces frescas, todavía por hacer, que han sido convocadas por un suceso terrible, el atentado del once de marzo en Madrid” y se alegra del resultado que ha sido “en todos los casos muy digno y en algunos sobresalientes”. Abre el libro cinco haukus que pertenecen a poetas “mayores” entre ellos Almuzara, el propio Lara Cantizani y Joseph Maria Rodríguez, editor del libro de haikus Alfileres. Siguen los escritos especialmente por esas voces frescas, llenas de intensidad para un suceso sangriento. Y este libro es, para mí, uno de los homenajes más emocionantes, serenos pero punzantes que, desde la lejanía, registro en honor de las víctimas. Estos poemas me han dado una visión mucho más profunda y más honda que toda la información que me llegó en esos días. La poesía es a veces un arma cargada de verdad y de transparencia. Un filtro. Y desde el primer haiku escrito por los jóvenes de Lucena hasta el último se oye el rumor, la rabia, el dolor, la desesperanza, la impotencia y se nota el mundo joven lleno de vida, mezclado con la muerte. Voces nuevas para tapar una voz vieja. Y uno encuentra poemas en los que se mezcla lo cotidiano con lo trascendental, el mundo del sonido con el mundo de la luz, la vida y la munda. Y así Araceli Castillo López escribe un haiku en el que vierte el momento en que estaría desayunando con Cola-Cao cuando escuchó la noticia:

Sin cola-cao cucharada infeliz. La leche agria.
O José Luis Corredera Espejo con esta pregunta:

¿Cómo lloráis si han robado los ojos, cómo lloráis?
A Ana Isabel Calzado Marín se le ha quedado grabado el sonido de los móviles que sonaban y nadie contestaba:

Móvil inmóvil.
Una selva de aullidos
sin receptor.
Y este haiku que tiene mucho de andaluz, de soleá dolorida con ese “na” tan fuerte y tan sonoro:

Labios vacíos
que ya no beberán
na de los míos.
Al final, en la última página, hay un profundo haiku anónimo que tiene el recuerdo de un verso de Pavese (“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”) y tiene también el sonido de la vida.

Pasó la muerte
y no tuve tus ojos.
Hay esperanzas.
Un libro que es el homenaje de unos estudiantes que reaccionan ante una tragedia que les duele. Un libro lleno de dolor y de sensibilidad y también un semillero de futuras voces. Un libro que a mí me hubiera gustado que hubieran escrito mis alumnos cuando el 11 de septiembre. Un manual para la vida y también para la esperanza.
Hilario Barrero- 31 mayo 2004

miércoles, 10 de marzo de 2010

Haiku: La Vid En Tres Líneas



Haikú colombiano

bandera de plumas
amarillo azul rojo
las guacamayas

en http://cartasdealoysius.blogspot.com/
y aloysius agregó:

También venezolano, ecuatoriano... porque hasta allí han volado las guacamayas...



Cuenta la leyenda que una noche de 1664, en una pequeña aldea de la provincia de Kioto (Japón), un osado ladrón entró a la humilde celda del monje budista Ryokán y robó algunas cosas de valor que guardaba el ermitaño. Cuando Ryokán se enteró del suceso, meditó un momento y con voz pausada y firme dijo: Al ladrón se le olvidó la luna en la ventana .

Algunos consideran a los monjes budistas, especialmente a Matsuo Basho, como los iniciadores del haikú, que en una concepción simplista es poesía japonesa en tres versos, pero otros estudiosos remontan su origen 200 años atrás y atribuyen a estos monjes la renovación y el retorno del sentido espiritual en esta clase de escritos.

En Colombia el haikú ha despertado una oleada de simpatizantes y cultores, gracias a la dedicación y la difusión que adelanta la Asociación Colombiana de Haikú, fundada en 1989 por el poeta quindiano Humberto Senegal.

La entidad tiene su sede en Calarcá (Quindío) y reúne en la actualidad a 20 miembros del Quindío, Valle, Medellín y Bogotá. Ahora editan un folleto mensual en varios idiomas: Neblina, se envía gratis a más de mil poetas de haikú en 50 países, con muestras de escritores colombianos y extranjeros.

Senegal lleva 28 años trabajando el haikú y lo define como una vía de autoconocimiento, una forma de abrir nuestra conciencia al universo, y un medio para entrar en contacto con Dios.

A medida que se penetra en el budismo zen, el escritor de haikú se da cuenta que su verdadero sentido es una vía para llegar a Dios , manifiesta Senegal.

Senegal ha sido más conocido en el extranjero que en Colombia. Tanto que fue el único poeta nacional invitado por el Gobierno de Brasil para hablar sobre haikú en el segundo congreso brasilero de poesía y segundo encuentro latino de casas de poetas, que se realiza actualmente en Nova Prata, estado de Rio Grande do Sul.

El poeta ha sido galardonado en varias oportunidades en concursos de cuento y poesía mundiales, y su último éxito lo obtuvo en Puerto Rico el mes pasado, al recibir una mención de honor en el Primer Concurso Internacional de cuento breve, auspiciado por el centro de Estudios Superiores de la ciudad de Rio Piedra y la Unesco.

Junto a su esposa Gloria Inés Rodríguez, inició la publicación de una colección de volúmenes de haikú en ediciones bilinges, a la cual corresponden los libros Libeluna, Pundarika y Ventanas al Nirvana.

La Asociación Colombiana de haikú es la única entidad nacional de este tipo, reconocida mundialmente en el Directorio Internacional de Poetas de Haikú, editado en el Japón con las direcciones y nombres de 1.400 poetas de 60 países. Poesía sin metáforas El haikú es la manifestación literaria del Zen, una rama del budismo Mahayana que tiene otras formas estéticas difundidas en el mundo: el bonsai (cultivo de árboles enanos) es una de ellas. El origami (figuras de papel mediante el doblado), el ikebana (decoración floral), las artes marciales, el tiro al arco y la ceremonia del té.

Centra su doctrina en la contemplación y la percepción del yo interior como forma de crecimiento espiritual y camino hacia Dios.

Contrario a la poesía occidental, el haikú no utiliza metáforas u otras formas estilísticas afines. Su trazado es sencillo y objetivo porque como lo define el semiólogo Roland Barthes, es el lugar en que las palabras descansan del sentido .

El culto al haikú ha sido creciente en los últimos años en occidente, gracias a la dedicación que le han profesado destacados escritores, entre otros Octavio Paz (mexicano), Javier Sologuren (peruano), Jorge Carrera Andrade (ecuatoriano), Juan José Tablada (mexicano) y el recién fallecido poeta brasileño Pablo Leminsky.

Para el mismo Basho, el Haikú es simplemente lo que está sucediendo en este lugar y en este momento. El premio nobel Octavio Paz, en su ensayo Tres momentos de la literatura japonesa , dice que el haikú es una crítica de la realidad y simultáneamente una crítica del lenguaje, del lugar común y de la pretensión del hombre de identificar, de significar y de decir.

Por ello, esta forma de poesía profundiza en cosas sencillas como un caracol: Me escondo del mundo mientras el caracol se esconde de mí. (1) Y a la vez trata temas más complejos como la muerte y la violencia, con igual humildad: Sobre la lápida un rojo clavel fresco y una hormiga apresurada. (2) O este otro: El pájaro que parloteaba; muerto, en la huerta. (3) En la lectura del Haikú, su significación depende de cada lector, de su nivel de percepción y su grado de sensibilidad hacia la vida y el mundo.

El haikú tradicional japonés está escrito en tres versos y su composición silábica corresponde a la medida 5-7-5. Sin embargo, en español ha variado su composición de uno a cinco versos, sin importar el número de sílabas. Casi todos los escritores en español recomiendan usar los tres versos como forma básica y definida del haikú.

El haikú tiene otras formas de escritura conocidas como el haikai, que es una poesía cargada de humor: El cazador manco observa orgulloso al león en la pared. (4) Y el tanka, de cinco o seis versos y dos ideas que se oponen entre sí. A la manera occidental un ejemplo puede ser: Se durmió el niño escuchando al abuelo relatar historias. Quién le contará ahora un cuento al viejo para curar su insomnio (5)? (1) Haikú de Arbén Fernández (Armenia); (2) y (5) Humberto Senegal (Calarcá); (3) Javier Tafur (Cali); (4) Roberto H. Saito (Brasil).

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-68090

domingo, 7 de marzo de 2010

Tres HAIKUS y UN SAXO PARA UN TANGO


Sabor sensual
Acento arrabalero.
Bajo la lluvia.

***
Lamento fiero
A la luz de la luna.
Gime nostalgias.

***
Notas de un tango
Lloran pasión y vida.
Vibran dos cuerpos.
_______

Link:
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Imagen:
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Y para acompañar...,
el maravilloso post de nuestro querido Antonio:
y
"La Gata Varela"
***
¡Feliz 8 de Marzo, Día de la Mujer, Chicas,
con sabor a tango!!
¡Que lo disfruten!


AMANECE, CHILE!


¡AMANECE CHILE
CON FUERZA, CON CORAJE
SIENTENOS CERCA!!/Malena

Enlace:

jueves, 4 de marzo de 2010

El universo en un sombrero.

fotografía: Mis Noches de Luna
Rolando Ruiz
http://nuestroarteamigos.ning.com/photo/mis-noches-de-luna?xg_source=activity


ya todos duermen
no queda nada entre
la Luna y yo


Norberto de la Torre
El universo en un sombrero
www.universidadabierta.edu.mx
Tankas
Haikús
Greguerías



Introducción

Tuve conocimiento de la existencia del Haikú en los primeros años de la década de los setenta y de forma inapropiada: como un reto. Un médico amigo me pidió que demostrara mis dotes de escritor mediante la confección de un haikú. Días más tarde me obsequió un librito con una introducción histórico-crítica de esta forma de poetizar y una antología de los más notables compositores de haikú en el Japón. Lo leí y después me di a la tarea de escribir mi primer ejemplar, lo hice, pero con ello no quedó demostrada mi destreza, si acaso mi vanidad. Sin embargo, escribí otros cuatro o cinco de estos poemas sintéticos y los incluí en mi primer libro publicado (Por el Sendero, UASLP 1975). Debo decir que si algo pudiera salvarse de aquel libro, serían algunos de esos poemitas, porque tienen la ventaja de ser concisos y evitan el exceso a que, en ese entonces, era tan proclive. En los años siguientes volví, de vez en cuando, a tratar de construir haikús, tal vez por la fascinación que ejerce la posibilidad de meter, como los magos, el universo en un sombrero.

El haikú es fin y principio, así como resume un trance, una experiencia espiritual, una visión expandida: la del poeta; puede también constituirse en llave, en puerta de acceso a una nueva experiencia espiritual: la del lector. De esta manera el arte del haikú se bifurca, como el de toda la poesía, en el arte de escribir y en el arte de leer. Ambos requieren, necesariamente, de un proceso de preparación que predispone al organismo para ver, para rasgar el velo y descubrir lo que hay atrás de lo inmediato y lo evidente, para meter el universo en un sombrero, presenciar la existencia viva del aleph. Resulta absurdo sentarse a escribir haikús atendiendo sólo a la regla métrica que los caracteriza, tanto como leerlos en la parada del camión o en la fila del banco, el haikú es, debe ser, un alfiler en la conciencia, una piedra en el zapato, la secuela de un acto de concentración sobre la naturaleza o la realidad, pero también un estímulo, una paradoja con la que se resuelve lo insoluble, un koan. El término japonés koan se puede traducir como problema, sin embargo, se trata de un problema singular, un enredo, un absurdo, tal vez el vocablo más apropiado sea el de aporía, es decir, una proposición lógica sin solución.

La literatura sintética no se circunscribe a la poesía, existen formas breves de la prosa que han cultivado los autores casi desde que se inició la escritura, tales como la sentencia, el refrán, la adivinanza, el chiste, la máxima, el aforismo, el escolio, el epígrafe, más recientemente el fragmento como género. El escritor espanol Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) creó un género al que denominó greguerías, este vocablo significa algarabía o gritería y fue usado por el escritor para designar una forma de prosa muy breve. Las greguerías son definidas por Ramón Gómez de la Serna como la unión o suma del humor y la metáfora, el diccionario define las greguerías como frase breve, aguda y paradójica. Según su creador la greguería es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse, a capturar lo pasajero, y afirma: “Si la greguería puede tener algo de algo es del haikú, pero es haikú en prosa”.

Haikú o greguería, poesía o prosa, la literatura sintética es verdaderamente difícil, su brevedad se convierte más que en un facilitador en un obstáculo, con frecuencia falla, pierde actualidad muy rápido, se torna lugar común, frase moralista o absurdo. La literatura sintética no se puede escribir a propósito, surge de un estado de ánimo, de una experiencia extraordinaria, de la meditación, es más producto de un hallazgo que del oficio. Cuando la literatura sintética se cultiva y se frecuenta es necesario escribir docenas, a veces cientos de poemas, haikús o greguerías, para lograr una que valga la pena, de cualquier manera, la tentación de intentarlo tiene que ver con la necesidad de jugar, de conservar un aspecto lúdico que aleje la solemnidad y la pedantería. Al final el tiempo erosiona las grandes obras, las novelas, los poemas extensos, los sistemas complejos del pensamiento filosófico y los reduce a unas cuantas frases que son las que logran trascender borrándose, incorporándose a eso que permanece, casi anónimo, y que llamamos el dominio público.

Antes de concluir debe advertirse que la poesía sintética y en especial el haikú, son cultivados por infinidad de poetas y escritores, de distinto nivel de talento y dominio del oficio, desde principiantes hasta verdaderos creadores con capacidad de asumir y resolver los riesgos del poema. Si quisiéramos hacer una recopilación del haikú, de los últimos cincuenta años por ejemplo, el material recogido daría para varios tomos gruesos. Sin embargo, de la infinidad de haikús escritos, la mayoría son fallidos o no pasan de ser simples juegos de ingenio, difícil es salvar uno o dos de cada centenar, a pesar de todo, constituyen un testimonio de actividad poética que no puede desdenarse y, entre todos ellos, tal vez encontremos algunos que sirvan para levantar una capa más de la cebolla, para dejarnos ver un poco más del universo.

Tankas

Caminamos con
el peso de los muertos
en la espalda.
Las lápidas tapizan
ciudades y desiertos.

El universo
cabe en un sombrero
o en un vaso;
en la gota que tiembla
sobre un tallo de luz.

Haikús

6
Una casa, es
la suma de palabras
y de olvidos.

27
Renazco siempre
al verter mi historia
sobre los versos.

28
El mundo gira,
como pompa de jabón
llena de niños.

30
En esta calle
sólo se oyen retumbar,
los pasos viejos.


33
El vaso roto
dispara un resorte
en la memoria.

38
La soledad es
un gato silencioso,
en la azotea.

39
Tras la ventana
un rayo de silencio
dibuja sombras.

40
Con líneas de luz
el sol inventa tigres
en los jardines.

Greguerías

Todas las ciudades han sido asediadas por galeones, incluso esta ciudad que no recuerda el mar pero tiene un poco de sal en la memoria.

Olvido y silencio describen la verdadera naturaleza de lo eterno.

Las formas literarias más frecuentadas son el plagio y la paráfrasis.

A partir de la muerte sólo quedan dos caminos: el olvido y la leyenda. Pero ésta es, en realidad, una de las formas del olvido.

Nada hay más patético y vulnerable que un hombre que pide una caricia, o un voto.

Norberto de la Torre

martes, 2 de marzo de 2010

HAIKUS: NUESTRO QUERIDO PUEBLO CHILENO ( II )

***
Sopla el viento.
En el jardín las rosas
se desnudan.


(Marysol)
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El lector de un haiku tiene que perderse en él, como en la naturaleza, tiene que dejarse caer en él, perderse en sus profundidades como en un cosmos, donde tampoco hay un arriba ni un abajo.
/Andrei Tarkovsky/
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LINK:
Marysol (CHILE)